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Archive for the ‘Vino que Alegra’ Category

Viste el vacío y con el anhelo de tu corazón lo rodeaste.

Afirmaste tus pies en lo alto y desde la cima tu amor confesaste.

Bajo tu inmensidad quedaron las tinieblas y sobre ti la expansión.

Inhalaste lo que no existía y te llenaste de inspiración.

Tomaste tus pensamientos y a manera de bóveda los moldeaste, y con tu lápiz de luz escribiste las notas de aquella composición.  

Abriste tu boca, ¡oh cuan admirable el poder de tu boca!, y cantaste de una a una las notas de aquella canción.

Entonaste, ¡oh Dios! del universo la sinfonía, con tu voz que es orquesta y tu espíritu que es alegría.

Diste forma a lo que sin ti nunca sería y sacaste propósito de lo que de el carecía.

Alzaste tu voz a manera de cincel y esculpiste con tu amor los montes y los valles.

A las olas diste el ritmo y al viento la melodía.

A los relámpagos diste voz de estruendo y a los ríos enseñaste a tararear en armonía. 

Bajo los cascos del caballo escondiste la percusión que nos conquista y nos impulsa a andar cada día. 

Como sabio sembrador supiste lo que cada semilla valía, escogiste cada palabra que en tu lírica habría. 

Con tu parpadear como platillos sellaste por siete días la obra que de tu corazón salía.

¡Oh mi Dios! Tu no hablaste, tu cantaste, porque la tierra entera no es mas que de tu amor la melodía. 

Una declaración de amor, una serenata para tu amada que fue escrita en poesía.

¡Oh mi Dios! Que sorpresa la mía, cuando me detuve a escuchar y descubrí que nunca dejaste de cantar.

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Copa 005: Tus Ojos

Si los ojos son el espejo del alma hoy pude ver los tuyos,

pues lo que vi no pudo ser nada menos que de tu alma el reflejo.

Vi tu suspiro apacible delatarse en el mover de las hojas,

en el mecer de las ramas que jugaban con tu aliento.

Sentí tu amor liviano como el oxígeno que me rodea y me sustenta,

tan perfecto tu amor que me mantiene con vida sin yo darme cuenta.  

Los árboles en sus millares con sus fuertes brazos te alababan.

Mientras tu Espíritu sobre mi anidaba y como gorrión te cantaba.

Fue esa canción de tu Espíritu la que mis párpados despertaba,

y como si por primera vez tu luz viera, entre tus brazos caí arrullada.

Al ritmo de aquel suspiro apacible tus brazos me mecían,

y el calor de tu aliento sobre mi frente reposó cuando me besabas.

Vi tu ser abrazándome con toda tu grandeza,

vi en tus ojos este planeta guardado en el blanco de tu pureza.

Cuan bellos ojos que abrazan la humanidad en cada parpadear,

con razón dices que soy la niña de tus ojos, 

si fue en ellos que me fui a encontrar.

Cuan bellos son tus ojos no los quiero dejar de mirar.

No hay nada dentro de ti que no sea para hacerme sonreír.

En tus ojos vi tu alma, vi tu alma que a sus hijos anhela contar,

como en ti hay estaciones en las que nos quieres deleitar,

como en ti hay valles a los cuales nos quieres llevar,

y mares con los cuales nos quieres asombrar.

Son tus hermosos ojos de un oasis de paz el amplio portal,

donde los ríos susurran tu amor incondicional

y las montañas manifiestan de tu ser la majestad.

Todos estos años sobre mi se encontraba tu dulce mirar,

tan sólo aguardando mi despertar.

Me distes tu parecer pues soñabas con darte a conocer,    

me distes tus ojos y ahora te puedo ver.

Ven mi amado, no esperes mas,

que entre los besos de mi mirada y la tuya te quiero recorrer.

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Suspiro en el CieloHoy vi hacia el cielo y en forma de nube estaba allí tu suspiro. Moldeada por tu respirar iba alada de un extremo hasta el otro. Y me dije a mi misma: “Jesús vio a su novia pasar.” En forma de velo blanco iba bordada la nube, apresurada mientras con tu deseo la acababas cada vez mas. Se estiraba y se mecía sobre el viento. Y yo pensaba: “Es Jesús que anhela coronar a su novia y con este velo verla llegar. Es Jesús que prepara el atuendo de su amada que se acerca mas y mas con cada respirar.” Era ya la tarde y el sol se ponía, el cielo estaba pintado de rosa y yo pensaba: “el novio se ha sonrojado al escuchar a su novia cantar.” Una ligera brisa movía los árboles como si el borde del vestido de la novia rozara los jardines del palacio del rey. Y al moverse las ramas se desprendía un suave perfume. Y me dije a mi misma: “Es la novia que se ha preparado con óleo de mirra, perfumes aromáticos y afeites de mujeres.” Se dejó ver el último rayo de luz y con el la nube en el cielo se perdió en la oscuridad. Un viento frío se levantó y celebró una noche mas en la que el novio y la novia juntos no iban a pasar. Hojas secas salieron de las esquinas y bailaron en los brazos del viento. Y esta vez pensé: “El novio ha ido donde su padre a pedirle que a sus ángeles a su novia envíe a traer. Ignorante el viento no sabe que pronto volverá a amanecer.” El silbido desentonado de aquella corriente de aire golpeaba las ventanas de la ciudad, invitando a los que dormían a que salieran a festejar. No quedó soñador sin avisar que en las calles bajo el encanto de la luna sus almas podían embriagar. Y esta vez me habló mi corazón: ”A sus ángeles envió y de aquí te sacó, que bueno es el rey que para su hijo te escogió. Bailaste con el viento cuando a la luz de la luna soñaste brillar y te embriagaste de su melodía con la que te hizo fantasear.” La noche murió y los cuerpos tirados dejó el viento, como semillas que nunca nadie sembró. Desde lejos se dejaba ver la luz, avanzando como una nave que rompe el mar. Y pensé: “Es el novio que ha traído a su mejor amigo que a la novia quiere conocer.” El novio descendió de la aurora en forma de ríos de luz. Bajo sus pies las hojas secas se desmoronaron. De sus ojos lagrimas nacieron al ver a su esposa esparcida sobre la tierra como palabras que al corazón de su padre nunca llegaron. Y dijo el novio: “Seré la tierra, seré la lluvia, seré la vida, seré el esposo que sobre su amada se entrega todo y la abraza como la tierra a la semilla.” Llegó el amanecer sin avisar, se despertó la novia de su invierno y se levantó como primavera. Junto a ella de Jesús el fiel amigo quien aguardaba el despertar de la novia para poderla preparar. El amigo sobre el largo viaje que su amado tuvo que emprender y el ejército que fue a contener le hizo saber. Un ejército que como viento se levantó y su vida amenazó por lo que de los cielos lo sacó y al abismo lo lanzó. Vi de nuevo hacia el cielo y en su cúspide al sol vi brillar. Quieto, muy quieto, lo escuché suspirar mientras su amada danzaba dando vueltas a su alrededor sin parar. Ya ella el velo blanco se había quitado y de gozo se había saciado. Su piel es como trigales dorados listos para cosechar y su rostro como viña madura en la que su amado se va a embriagar. 

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fotolia_2794492_xs.jpg Ven mi amada, mi amada ven que yo te quiero mostrar cosa que nadie antes vio, ni oído oyó, esto que tengo hoy para ti no ha subido a corazón de hombre pues para ti yo lo guardé. 

 

Heme aquí Jehová, dispuesta estoy a adorar tu santo nombre en este día. 

Yo te alabo, te exalto, grande y digno eres tu de adorar y alabar oh Padre Celestial.

 

Desde el principio del universo desde su fundación, yo aparté de mis tesoros lo mejor para ti. Tengo un cofre, un cofre hermoso, lleno de preciosos tesoros para ti. Amada ven y póntelos. Son mis besos, son mis caricias y mis abrazos lo que para ti reservé. Llévame puesto hoy a mi. Lúceme a tu alrededor por las calles hoy, lúceme en tu cuello como a un collar. Collar hecho de mis labios que quieren entre tu pecho y tu espalda besándote siempre estar. Quiero que recorras la tierra bajo mi cobertura, bajo mi cuerpo, que así te llevaré de lugar en lugar. Vístete de mi celo, de mi amor, de mi querer, y cálzate con mis pies pues soy yo quien te llevará. 

 

Gracias te doy mi amado por la vida, gracias por tu amor incondicional y eterno. Gracias por que en ti se cumplen todos los deseos de mi corazón aun los que no conocía. 

 

Amada mía quiero beberte, quiero esconderte en mi, pues para mi te hice y para mi te conquistaré. Te restauraré mujer, te lavaré con mi sangre, te daré mi cuerpo a ti para que vivas en él. Dentro de mi te quiero concebir como a un bebé, en mi vientre te tejeré nueva yo te haré. Gózate en mi mujer que te daré nueva vida, nuevos pies para danzar y nueva voz para adorar.

 

Mi amado gracias por tu amor, gracias por tu cuerpo. Todo me lo has dado, todo me has perdonado, mi rebeldía has olvidado, me has devuelto las ganas de vivir, me has devuelto la vida. Me has vestido de honra y dignidad me has trasladado al reino de tu Padre y me has recibido con banquete, en tu mano me llevas como anillo, no me dejas por un momento, guárdame en ti, llévame en ti donde quiera que vayas. 

 

Florecerán los cerezos, se vestirán los lirios de color, pero mis ojos en ti puestos estarán. Es tu primavera la que yo anhelo. Es ese nuevo vestido blanco el que yo quiero ver guindado de tus hombros esculpidos y abrazado a tu cintura de mujer. Quiero ver tus manos alzadas como ramas de palma, rendidas ante mi, dejándose mecer por la ola de tu voz que canta para mi. Quiero percibir el aroma de tu alabanza que se derrama de tus labios y como aceite fresco cae sobre mi.

 

Gracias amado mío porque eres sol que me hace florecer, porque eres lluvia que me reverdece y amor que me alimenta. Gracias por tu boca que me enamora cuando cada mañana crea el mundo una vez mas para mi.   

 

Aguarda mi llegada que pronto estoy a regresar. A mi reino fui para empacar de el todo lo que a ti te quiero mostrar. Lo traeré y ante tus pies lo rendiré y tu me dirás si conmigo te quieres casar. Nada te reservaré pues para ti lo edifiqué. Que te he de negar pues sin ti nada puedo disfrutar. Recíbeme al amanecer, a tu habitación quiero entrar. Deja de tu vida la puerta sin cerrar. Yo llegaré y allí me acomodaré, en el rincón que es mi deseo, en el hueco de tu corazón. 

Te amo mujer. Aguárdame que por ti volveré. 

 

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fotolia_1068731_xs.jpg Te busco y te encuentro fría, ya en ti no está el calor que de tu juventud recibí. Recuerdo de tu inocencia la dulzura. La facilidad con la que te entregabas a mi cuando pura te guardabas. El gozo con el que comenzamos una nueva vida en medio de la noche. Me pregunto: ¿Donde está esa vida? ¿Qué has hecho con ella? ¿Acaso se te ha extraviado la promesa que al mundo juntos dimos? ¿Donde está el soplo, que a través de mi boca que te extraña, te entregué?

¿Porqué te refugias en tu debilidad? ¿Porqué buscas entre tus fuerzas cuando no puedes sin las mías? Te veo tejiendo telas de ánimo con hilos de desesperanza para cubrirte. ¿Donde está tu fe? Has olvidado al que un día te encontró huérfana y viuda, al que en ti se fijó y desde entonces te amó. Has olvidado que del día, sobre la tierra y en el universo, nada te negué, incluyendo mi vida todo te entregué. Te recuerdo como a ciento veinte ovejas blancas recién lavadas, te recuerdo hermosa, fresca y agraciada. De mi vida andabas llena y mi amor en ti rebalsaba. En ti me deleitaba y sobre ti me derramaba. Los montes movíamos, hacíamos temblar la oscuridad, crecía nuestro reino y en tus hermosas manos nuestras cosechas se multiplicaban. 

De un día para otro entre un paso y otro me di cuenta que a mi lado ya no andabas. Me volví y conversando con la luna tu estabas. Te esperé por un tiempo y a seguir no te animaste. Con el velo de la oscuridad tu te cobijaste, y al frío de la noche tu cuerpo le entregaste. Te dejé allí dormida y a las estrellas dije: “Señaladle el camino por el que voy cuando del encanto de la luna se despierte.”

Llegué a mi habitación con mi corazón indignado ¿Qué hace un rey cuando su  madre a sus hijos ha dejado? He velado noche día y a ninguno he olvidado, de ti les he hablado y amor por ti en ellos he sembrado.

De sus colores dorados vestida está ya la cosecha. ¿Qué diera yo por ver tus manos de la espiga soltar sus granos? En tu ausencia he escuchado una vez mas las voces del pasado: “¿Donde está el que dice el mundo yo he creado, el que dice entre las nubes estar sentado? He aquí su reino sin reina se ha quedado.” 

No se deja encontrar tu hermoso rostro, pues ha menguado tu luz junto a la de la luna.

Preguntan y no callan, se burlan y no se sacian. Es que no saben que aguardo a mi amada y junto a la puerta de la iglesia espero su llegada. ¿Donde estás amada mía? Ven y habita entre mis brazos que la noche está avanzada y lugar hay para ti en mi morada. Despierta ya de ese sueño espeso que me ha robado de la boca de mi amada los besos. Levántate de ese lecho que con angustia y llanto te has hecho. ¿Donde estás amada mía? ¿Acaso tu tampoco sabes que junto a la puerta de la iglesia espero tu llegada?

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fotolia_2655822_s.jpgEntré a tu recamara y me deleité, me llené, me sacié y luego no supe que pedir. 

He sentido tu mirada observándome de principio a fin esperando mi respuesta. 

 

Llegue a ti hace algunos años sin saber de donde salí, 

sin saber hacia donde seguir. 

Me tomaste, me adoptaste y me enseñaste la correcta manera de vivir. 

Me llamaste por mi nombre y yo respondí, 

me volví a ti, me así de ti.

Ahora no quiero mas salir. 

 

Me muestras el mundo por tu ventana y me preguntas a donde quiero ir, 

yo solo respondo que quiero siempre estar cerca de ti. 

Me muestras el mundo una vez mas y me dices que necesitan de mi, 

necesitan que te lleve a ti en mi. 

Me halagas con ese honor Señor, con el honor de llevarte en mi, 

quiero servirte, quiero obedecerte, mas quiero una vez mas volver a ti. 

 

“Heme aquí, envíame a mi”, te digo, 

mientras titubeo y tiemblo. 

Me sonríes mientras me vez salir. 

Me llamas y dices: “Esposa regresa pronto a mi.” 

Desciendo por la colina gozosa como la recién casada, vestida de tus amores, saciada de tus labios, tan dulces labios que me acarician con cientos de palabras de amor.

 

Eres mía, yo te celo, yo te veo, y te tomo. 

Eres mía, no te dejo, te desprecio y me muero. 

Vuelvo a ti loco loco quiero amarte para mi te quiero. 

No te vayas ven y habita entre mi amor y mi deseo. 

No te vayas ven y duerme bajo mi pecho déjame ser tu escudero. 

No te entiendo, no te entiendo te he dado por lecho mi cuerpo entero, no he dejado nada apartado todo todo te lo he dado, ¿qué mas quieres?, ¿porqué callas? dime ahora que deseas…..

 

Es a ti a quien yo quiero, es a ti que no llevo. 

Eres inmenso, eres sin fin, no cabes dentro de mi. 

Tómame pues y hazme parte de tu cuerpo mi fuerte herrero fúndeme a tu cadera para que no pueda nunca separarme de ti. 

No me envíes, ven conmigo, llévame de la mano, sin ti no puedo.

 

Ven mi niña y te haré mujer te mostraré de donde viene el crecer. 

Está en mi boca, esta en mi voz, en ese susurro antiguo que existe entre dos. 

Nada nuevo, nada escondido, todo está entre tu y yo. 

No falta nada entre los dos, todo está entre tu si y mi amor.

Ven déjate amar, ven déjate desnudar, que con mis óleos haré sanar tus heridas en un respirar. 

Tu cintura que es de almíbar a mi paladar la quiero yo abrazar, 

y a ella, mi necesidad de tenerte aquí, amarrar.

 

Llévame a tu profundidad, muéstrame tus misterios, empápame de ti. 

Que las olas de tu mover en mi vida, me bañen, no me dejes como a la arena a la orilla sedienta siempre de mas. 

Vuélvete a mi y dame la forma que tu quieras, derrámate sobre mi como los ríos que no hay montaña que no puedan partir. 

Acaríciame con tu calor, hazme reverdecer. 

Todo lo que tu amor en mi sembró, ayúdalo a nacer,

no dejes en mi semilla sin florecer.

Espérame aquí que pronto volveré.

 

¡Hay mi amada como te adornaré!,

Cuando te vea venir en mis tesoros buscaré,

y de ellos tomaré lo precioso que para ti guardé.

Ven y déjate vestir, ven y hazme sonreír,

quiero verte ser, sabiendo que me perteneces a mi.

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