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Archive for the ‘Pan de Trigo’ Category

SederEl arrepentimiento y la obediencia abren la puerta de nuestro corazón para que Jesús entre, y cene con nosotros.

Apocalipsis 3

  19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 

  20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

No se que tu le dirías a Dios de esto, pero yo le dije: “Señor, sería un gran honor cenar contigo, pero ¿Que es cenar contigo?, ¿Que comeríamos?”  Y me llevó al capítulo cuatro de Juan, vesículo 34:

Juan 4

  34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

La comida de Jesús, lo que a Él lo llena es hacer la voluntad del Padre. Jesús quiere cenar con nosotros, quiere que junto a Él nos saciemos haciendo la voluntad del Padre. Pero para que podamos hacer su voluntad necesitamos primero que Él entre y habite en nosotros, porque es su presencia la que nos transformará y nos enseñará a poner en práctica sus obras.

Romanos 14

 17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

La Biblia nos habla de un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos (los que cobraban impuestos).  Este, había escuchado de Jesús pero nunca había tenido un encuentro personal con Él. Cuando Jesús pasaba por Jericó, Zaqueo quería verlo, pero no podía a causa de la multitud, pues era de pequeña estatura. Por lo que para ver a Jesús se subió a un árbol (Lucas 19:1-7). Cuando Jesús lo vio en el árbol le dijo: “Zaqueo desciende, hoy es necesario que pose yo en tu casa,”  y Zaqueo lo recibió gozoso y le respondió diciendo:

Lucas 19

  8 …He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

  9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

  10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Siento que Dios nos dice como le dijo a Zaqueo: “hoy es necesario que pose yo en tu casa”  Dios está tocando la puerta de nuestro corazón cuando a través de su Palabra nos enseña que necesitamos que su Espíritu Santo habite en nosotros.  

Jesús entró en casa de Zaqueo porque este le abrió la puerta. Después de recibir a Jesús, Zaqueo no quedó igual porque su presencia lo transformó. Jesús convirtió de Zaqueo que era solamente un acreedor, en un dador. 

Lucas 6

  38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

En el versículo 17 de Lucas 22 podemos ver que cuando Jesús cenó con sus discípulos y tomo la copa les dijo “repartidlo.”  También vemos como en el versículo 19 Jesús tomó el pan y “lo partió y les dio” diciendo: “haced esto.” ¿Que les estaba diciendo que hicieran? Les estaba diciendo que imitaran lo que Él acababa de hacer; que partieran el pan, y que lo dieran a otros. Cenar con Jesús no tiene que ver tanto, con recibir; como con dar, servir y compartir.

Lucas 22

  17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;

  18 porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

   19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

Cuando Zaqueo recibe a Jesús; Jesús entra en él y cena con él. Jesús le dió a Zaqueo de comer de si mismo: Zaqueo probó la vida, gustó el gozo y saboreó la salvación. Tan saciado estaba Zaqueo con lo que Jesús le dio de comer, que repartió la mitad de sus bienes a los pobres, y a todo aquel que había defraudado, le devolvió cuatro veces más. 

Pueda ser que como Zaqueo haz escuchado de Jesús, pero ahora quieres conocerle personalmente; ó que como yo, quieres saber que sería cenar con Él. Dice la Palabra que Él está a la puerta, y que si le abres, Él cenará contigo y te saciará para puedas compartir con muchos, como lo hizo Zaqueo y como lo hicieron los discipulos. 

Juan 6

  26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

  27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

  28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

  29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

En estos versículos podemos ver que los discípulos sabían que cuando Jesús hablaba de “la comida que permanece,” estaba hablando de “las obras de Dios.”  Mas adelante, Jesús les explica que la obra de Dios es que creamos en el que Él envió. Por esta razón Jesús quiere entrar en ti y cenar contigo, para que le conozcas y entonces puedas creer en Él. Porque no podemos creer en quien no conocemos, y si no le conocemos ¿Como practicaremos sus obras?

Juan 6

  54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

  55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

  56 El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

  57 Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Es un verdadero honor ser invitado por Jesús a hacer la voluntad del Padre. La Parábola de la gran cena nos enseña que el afán de este mundo podría distraernos de manera que dejemos de atender a está invitación.

Lucas 14

  15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

  16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

  17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

  18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

  19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

  20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

  21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

  22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

  23 Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

  24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena

No pases desapercibida su invitación, tómate el tiempo para cenar con Él. La promesa que Jesús nos hizo es que Él nos daría de comer de si mismo; de su vida, de su amor, de su paz, de su gozo, de su fe, de su fortaleza, de su seguridad y de sus obras.  Y que ese pan que no puede ser adquirido ni con oro, ni con plata saciaría nuestro ser para siempre. 

Juan 6

  35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

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AmphorasLa palabra nos habla de traer las ofrendas a Jehová en utensilios limpios.

Isaías 66

  20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.

Jesús reprendió a los escribas y a los fariseos porque no traían sus ofrendas en utensilios limpios. Sus corazones estaban sucios, al punto de que Jesús les comparó con tumbas emblanquecidas. Los escribas y fariseos hacían el bien para ser vistos por los hombres y diezmaban; pero no practicaban la justicia, la misericordia y la fe (leer Mateo 23). 

Mateo 23

  25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 

  26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

Jesús nos enseña que antes de traer nuestras ofrendas a Dios, debemos primero examinar nuestro corazón y buscar si este alberga amargura, resentimiento o falta de perdón.

Mateo 5

  23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

  24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Para que seamos ese utensilio limpio que le honra debemos primero pasar por un proceso de purificación. La palabra es clara cuando nos dice que las obras no nos limpian, es Dios el que nos limpia para que hagamos buenas obras. 

Efesios 2

  8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

  9 no por obras, para que nadie se gloríe.

 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Una vez limpios, nuestras ofrendas y nuestras obras le honrarán. La ofrenda de Cristo a su Padre fue presentarse ante Él sin mancha. Jesús no trajo ante Dios una ofrenda, Jesús trajo la mejor ofrenda; un corazón sometido a su voluntad, y limpio de toda iniquidad.  

Hebreos 9

  14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Jesús glorificó a Dios porque hizo su voluntad. Todo lo que hacemos sin tomar en cuenta la voluntad de Dios equivale a no haberlo hecho, equivale a lo que la palabra llama obras muertas.

Juan 15

  4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

   5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Muchos nos hemos preguntado, si tanto Abel como Caín trajeron ofrenda ante Dios, porque entonces solo Abel y su ofrenda fueron de su agrado. 

Génesis 4

   3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

   4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;

   5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

La Palabra dice que Caín trajo del fruto de la tierra, una ofrenda.  En cambio, de la ofrenda de Abel, dice que fue de los primogénitos de sus ovejas y de lo más gordo de ellas. Por lo tanto, Abel a diferencia de Caín no solo trajo una ofrenda, Abel trajo la mejor ofrenda. Pero Dios no solo vio la ofrenda, Dios vio el utensilio que la traía, Él vio el corazón.  Caín no agradó a Dios, porque seguramente Dios al ver los motivos de su corazón encontró iniquidad; por lo contrario, Dios debe haber encontrado en Abel un corazón limpio, sometido a su voluntad.  

Jeremías 17

  10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Dios nos limpia para que llevemos buen fruto, para que haciendo el bien venzamos el mal. Si nos ocupamos en honrar a nuestro Padre haciendo el bien, el pecado se alejará de nuestra vida. Me gusta mucho lo que Dios le dice a Caín en Génesis 4: “si no hicieres bien, el pecado está a la puerta.” Bien dice el dicho: “mente desocupada, taller de Satanás.” En otras palabras, si no estamos ocupados haciendo lo bueno, estamos propensos a empezar a hacer lo malo.

Génesis 4

  6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?

  7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 

Al darse cuenta Caín que su esfuerzo no había dado buen fruto ante Dios, su semblante decayó.  A veces andamos decaídos simplemente porque no estamos siendo productivos, porque nos esforzamos y no vemos el fruto de aquello para lo cual trabajamos. Nuestro semblante decae cuando nos afanamos por lo temporal, olvidándonos así de lo que es eterno.  

Mateo 6

  31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

  32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

  33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Si con corazones limpios hacemos el bien nuestro semblante no decaerá, al contrario dice la palabra que seremos enaltecidos. Si permites que Dios te limpie podrás traer a Dios tu mejor ofrenda; porque dejarás de hacer lo que te agrada, para hacer lo que le agrada a Él. 

Mateo 5

 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

El consejo de Dios para Caín fue: “Haz el bien y enseñoréate del pecado” porque hacer el bien es arma poderosa en contra del mal. Sin embargo, Caín no escuchó a Dios; mas bien entregó su corazón y sus manos al pecado para hacer iniquidad.

Génesis 4

  8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Pienso que todos hemos sido usados más de alguna vez por el enemigo como instrumentos de maldad.  Cuando nos arrepentimos recibimos redención a través de la sangre de Jesucristo, que nos limpia de toda iniquidad para que haciendo la voluntad de Dios sometamos el pecado.

Malaquías 3

  2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

  3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

  4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Como los Farieseos y los Escribas, Caín se esforzó para traer ofrenda a Jehová, pero sus obras no fueron aprobadas por Dios. 

1 Corintios 3

  13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

  14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

  15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Sería lamentable haber trabajado toda una vida y no haber dado buen fruto, fruto que sea apetecible a Dios.

Eclesiastes 2

 11 Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Para que le puedas decir “…Venga mi amado a su huerto,Y coma de su dulce fruta (Cantares 4:16).” entrégale al Señor tu mejor ofrenda: tu mente y tu corazón para hacer justicia  (Romanos 6:13-14). Dile como le dijo David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve (Salmos 51:7).  Y una vez limpio “no te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo (Proverbios 3:27).”  para su honra.

Isaías 1

  16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

  17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

  18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

 

Reina Valera 1960

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Deuteronomio 15

   11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra.

Seamos abundantes en todo tiempo, ya que siempre hay algo que compartir con aquel que está más necesitado que nosotros.  No digas que no tienes que dar ni que cuando tengas suficiente repartirás.  Recuerda que la verdadera prosperidad llegó a la casa de la viuda cuando en obediencia a Dios, hizo a Elías un pedazo de pan con la última ración de aceite y de harina.  Fue por la abundancia de su corazón que Dios la bendijo y que la harina y el aceite fueron multiplicados y no escasearon.  

1 Reyes 17

    15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días.

    16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías.

Cuando Dios le pide a la viuda que sustente al profeta Elías, ella estaba pasando por un tiempo de escasez.  Es más, era lo último que comerían antes de dejarse morir.  Lo que nos dice que no solo debemos compartir en tiempo de abundancia.  Cuando Dios le pide a la viuda que abra su mano y que deje ir lo último, es porque quiere traer la verdadera prosperidad a su casa.  Siempre que Dios nos pide algo es porque nos quiere bendecir. 

Tomemos en cuenta que no es tan difícil dar lo primero como dar lo último. 

Marcos 12

    41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

    42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.

    43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

    44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

Por ello dice la palabra: “sobre poco haz sido fiel, sobre mucho te pondré” (Mateo 25:21).  Dios nos prueba en lo poco porque si podemos ser abundantes en lo poco, sin duda alguna, lo seremos en lo mucho.  Lo que Dios mide para bendecirte es la capacidad de tu corazón.  Entre más das, más grande es, y mayor será la bendición que recibirás.  Pues no puedes llenar con un litro de amor un corazón que solo tiene la capacidad o el lugar para una onza de este.

Lucas 6

  38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

De la misma forma que un corazón cerrado no puede recibir amor, una mano cerrada no recibirá la provisión material que Dios le quiere dar.  Pienso que Dios nos pide las primicias, porque el quiere mantener nuestro corazón y nuestras manos abiertas para que recibamos constantemente la provición que viene de él.  La prosperidad no se mide entonces por lo que tienes guardado, sino por la capacidad que tienes para dar.  

Proverbios 11

 24 Hay quienes reparten, y les es añadido más;
    Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.

 25 El alma generosa será prosperada;
    Y el que saciare, él también será saciado.
 

Confía en él y entrégale lo que te pide aunque lo que tengas sea poco.  Ya verás que así como en Lucas 9 Jesús bendijo cinco panes y dos pescados y los multiplicó y comieron cinco mil personas y aun sobró, él multiplicará lo poco que le des, y con ello te alimentará a ti y a los miles. 

Cuando compartimos en obediencia a Dios no lo estamos regalando, se lo estamos prestando a Dios y él nos lo devolverá multiplicado.  Como devolvió el harina y el aceite a la viuda y a Abraham el hijo que este estuvo dispuesto a entregarle más toda una descendencia, haciendolo así padre de multitudes.

Proverbios 19

 17 A Jehová presta el que da al pobre,
    Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

Toma en cuenta que cada vez que le ayudas a un pobre estás ayudando al mismo Jesús. 

Mateo 25

    34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

    35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;

    36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

    37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber?

    38 ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

    39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

    40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

Cuando ayudamos al pobre, honramos a nuestro Padre Celestial (Proverbios 14:31). Dios no se queda con nada, si le honras el te honrará con:

Vida

Salmos 41

   1 Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová.

   2 Jehová lo guardará, y le dará vida;
    Será bienaventurado en la tierra,
    Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

Salud

Isaías 58

    10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

    11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

y Prosperidad 

Proverbios 28

 27 El que da al pobre no tendrá pobreza;...

Reina Valera 1960

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La Biblia es un manual sobre como plantar un jardín. Nos da las medidas para ese jardín, nos da los métodos a emplear, nos especifica que tipo de semilla debemos usar y hasta nos habla de las estaciones y el tiempo en que debemos hacerlo. La Biblia nos indica como sembrar un jardín que produce frutos del cual podemos cosechar nuestro sustento y hasta alimentar a otros mientras siembran el suyo propio. Ese jardín se llama Edén.

Génesis 1

    28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, …

Cuando Dios les da la orden de que fructifiquen Dios estaba poniendo en marcha su plan para bendecir a toda la humanidad. El había puesto en ellos la capacidad de hacer en otros lo que él había hecho en ellos durante los siete días de la creación. Adán y Eva tenían la capacidad de poder multiplicarse y llevar con su testimonio el Edén a todas partes. 

Génesis 1

    11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

    12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

Cuando Dios creó las plantas y los árboles especificó que debían ser plantas y árboles que diesen fruto y cuyo fruto tuviese semilla. Los árboles y las plantas se reproducen en ciclos. Se siembra la semilla, brota una pequeña planta, esta crece, da fruto y de su fruto obtenemos nuevamente una semilla para poder volver a sembrar. En el día quinto Dios puso sobre la tierra todo tipo de buena planta y de buen árbol que daba semilla. Dios llenó a Adán y a Eva de cualidades que ellos debían propagar por el mundo entero con el fin de expandir los límites del Edén. Todo lo que Dios puso en ellos producía frutos y en aquellos frutos había semilla. La expansión del Edén debía ser un proceso sumamente natural. Era una expansión por testimonio. Cuando una cualidad en nosotros da fruto alguien tendrá la bendición de alimentarse de el. Y como dicen por allí: “Barriga llena, corazón contento.”, al haber nosotros saciado el hambre o la necesidad de otra persona por consecuencia la persona tendrá gozo en su corazón lo que ocasionará una apertura única para que la semilla del fruto que comió se siembre en su corazón y así se multiplique aquella cualidad. 

Satanás es un astuto imitador que se adueñó de este método sencillo de multiplicar el reino de los cielos y lo ha estado usando para su propio gobierno corrupto. Cuando la serpiente tentó a Eva, no la tentó con el fruto de un árbol, sino que la tentó con el fruto de su desobediencia en el cielo el cual Dios había representado con el fruto del árbol prohibido. Cuando Eva mordió aquella fruta probó por primera vez la desobediencia que fue la respuesta de la serpiente al hambre que Eva tenía de ser como Dios. Sería muy difícil para alguien tentarnos con comida si estamos llenos y saciados, pero le es fácil si nos encuentra vacíos y con hambre. 

Santiago 1

    14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

Es probable que Satanás esperó a que un día Eva no se saciará de todo lo bueno que Dios les había entregado, y la sorprendió estando vacía. Eva atendió aquella nueva voz, la voz de la astucia, porque los frutos de aquel jardín dejaron de ser suficientes para ella, un día ella quiso mas. Y antes de que ella pudiera hablar con su creador y pedirle un nuevo acercamiento o confesarle como se sentía, Satanás interceptó aquella insatisfacción con su fruto de desobediencia. Adán estaba pasando por lo mismo. El pudo haber corregido a su mujer y haber dado fruto de obediencia pero el también tenía hambre de algo nuevo y tampoco lo buscó en su creador sino que participó en la multiplicación de la desobediencia probando el mismo fruto. 

La Biblia está llena de los frutos de Jesús desde su principio, hasta su fin, y debemos saciarnos con ellos. Cada vez que sus palabras llegan a nuestros oídos estamos siendo expuestos a la posibilidad de que obtengamos la semilla que está sembrada en su propio corazón. Cuando leemos, en ocasiones encontramos que hay versículos que son dulces como la miel, y en otras algunos que son amargos al paladar. Si le encontramos sabor a sus palabras es porque estas son el fruto de sus labios, y si las memorizamos y estudiamos las estamos masticando, si llegamos a tragarnos sus palabras ten por seguro que la semilla de ese fruto se sembrará en nuestro corazón y así se multiplicará. Cada vez que damos fruto a través de nuestra conducta estamos permitiendo que otros coman de los frutos que hay en la Biblia y así provocamos que otros corazones se abran a la semilla que Jesús sembró en nosotros. Satanás alimentó a muchos con el fruto de su desobediencia pero Jesús nos a libertado con la cosecha de su perfecta obediencia. 

1 Corintios 15

    36 … lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes.

Cada vez que tu obedeces estás muriendo a algo en ti y aquello está siendo vivificado para que puedas dar fruto en esa área. Como semillas que somos si no morimos no damos frutos, no damos indicio de vida y no podemos saciar a otros ni multiplicarnos. Cuando Eva fue tentada ella tuvo ante si la opción de obedecer y morir a si misma para dar fruto de obediencia y vida o aferrarse a su yo y dar fruto de desobediencia y muerte. Todos nos hemos encontrado en esa posición y todos hemos fallado al igual que Eva y hemos dado fruto de muerte mas de una vez. Cuando Jesús fue sepultado, fue sepultado en un jardín lo que no es ninguna casualidad. Dios estaba sembrando la primera semilla dentro del Edén para así poder restaurarlo. Dios le dio a su Hijo el mismo libre albedrío que a nosotros ya que sería así que el fruto de su semilla vendría a ser el antídoto a la desobediencia que Satanás nos ha dado a probar. Jesús, al igual que Dios lo había hecho con Adán y Eva, les dio la orden a sus discípulos de ir y multiplicarse y de llenar el mundo ya que si no lo hacían el territorio que Jesús había conquistado y convertido en jardín se vería rodeado de maleza la cual sería una constantemente amenaza. Al igual que una semilla que ha germinado está en constante cambio y crecimiento así debe ser el Edén en nosotros. Debemos expandirlo en toda dirección y multiplicarlo en todos los que nos rodean. Lo que Dios hace en nosotros debe estar en constante crecimiento y debemos multiplicarlo.

Eclesiastés 11

4 El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.

Dice la palabra que al que busca el reino de Dios y su justicia todas las cosas les serán añadidas. Los discípulos dedicaron sus vida a buscar el reino de Dios y nunca les hizo falta nada. ¿Por qué? Porque sembraron no en las tierras del mundo sino en las tierras del Edén, en las mismas tierras donde fue sembrado el cuerpo de Jesús. Eclesiastés nos dice que si observamos el viento no sembraremos. El viento viene y va y los que están a la deriva en el mundo y dependen de lo que el viento traiga no invierten tiempo en sembrar en las cosas de Dios. Dice que el que mira las nubes no segará porque muchos esperan a ver para creer y luego actuar. Muchos esperan a poder ver que habrá lluvia para luego sembrar, pero en el reino de Dios si tu siembras puedes estar seguro de que Dios regará y obtendrás tu cosecha de ciento por uno. 

Quiero hacer énfasis en una cosecha espiritual y personal mas que en una terrenal. En muchas ocasiones he sentido vacíos y necesidades dentro de mi como probablemente los sintió Eva en aquel día en el que fue tentada. Mi primera reacción ha sido buscar en alguien o algo aquello que anhelo o que me hace falta, pero ha sido allí donde he dado lugar a que el enemigo me ponga a prueba y me ofrezca una variedad de sus frutos de desobediencia. Casi que ha error y prueba he aprendido a no buscar en ningún otro lugar mas que en Dios quien nunca me ha dejado necesitada. En cada ocasión él me ha provisto de la respuesta a mis inquietudes y lo ha hecho a manera de frutos y semillas. Cuando he necesitado amor él se ha encargado de traer a mi vida a alguien quien lleva fruto de amor, y al yo alimentarme de aquel fruto he recibido la semilla del amor y ahora puedo compartir ese mismo fruto con otros. Cuando he necesitado ser guiada nunca me ha dejado sin alguien que lleve los frutos de su sabiduría en su corazón. Y ha sido el testimonio de aquellos enviados a mi vida lo que ha logrado que mi corazón reciba la semilla de Dios. Estas personas han multiplicado todo lo bueno que Dios les ha dado para comer y han expandido el Edén a una persona mas, a una familia mas, a un vecindario mas. Así como a Adán y a Eva todo les fue dado así te será dado a ti también si lo pides. Eso si, no pidas un jardín ya con frutos, Dios te alimentará del jardín de otros mientras tu aprendes a cultivar el tuyo. Si Dios se encargó de que tu tuvieras el tiempo para leer este estudio es porque él te está trabajando para poder ponerte por administrador del Edén y quiere que aprendas a sembrar para que tu cosecha nunca escasee y puedas hacerlo crecer.

No tienes que aparecer en televisión para alcanzar el reino de Dios, basta con darle a probar a tus hijos y a tu esposo o a quien esté cerca de ti los frutos de lo que Dios ha hecho en ti para comenzar a sembrar tu propio jardín. Recuerda que si vives viendo a las nubes esperando haber que te trae la vida no estás sembrando y si no estás sembrando no podrás saciar tus necesidades con una cosecha. Si quieres obediencia de tus hijos, dales a probar tu obediencia dándoles testimonio todos los días siendo tu un hijo fiel de tu Padre para que luego puedas sembrar la semilla de ese fruto. Si quieres un ambiente de trabajo agradable, dales palabras agradables todos los días a los que contigo trabajan y así sus corazones estarán dispuestos a escuchar mas de lo que tu les puedes enseñar y en ellos sembrar. Si tu no das primero el fruto no tendrás semillas que sembrar. 

El jardín del Edén como todo jardín debe ser sembrado, trabajado y cuidado. Con la Biblia como guía tu puedes convertir todo lo que te rodea en un hermoso jardín. Tu puedes escoger la variedad de frutos en los que te quieres deleitar. Comienza a ser jardín tu para que otros coman y luego con tu semilla se multiplique en ellos.    

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En el libro de Daniel capítulo 3 encontramos la historia de tres jóvenes judíos que nos enseñan a ver la afrenta del enemigo como la oportunidad de poner el nombre de nuestro Dios en alto y a la vez poder llegar mas cerca del propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Este capítulo relata que el rey Nabucodonosor hizo una estatua grande en tamaño y de oro, la cual ubicó en la provincia de Babilonia. Este rey demandaba de todo el pueblo que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos debían postrarse y adorar la estatua de oro que el había levantado. De no ser así el que no se inclinara y adorara sería echado al fuego por lo que todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro.

 

Daniel 3

     8 Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos.

    9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.

    10 Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro;

    11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

    12 Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.

 

Cuando somos creyentes y lo confesamos los ojos del mundo siempre nos estarán escudriñando para encontrar fayas en nosotros y no perder la ocasión de señalarnos y acusarnos y así atemorizarnos y hacernos dudar de nuestro Dios. Estos tres jóvenes no estuvieron exentos a esto pero supieron como hijos de un Dios fiel, responder con fe y de una vez establecer con sus bocas la victoria que Dios les daría sobre aquella situación. 

 

    13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey.

    14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

    15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

    16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.

    17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

    18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

 

¡Wow! Estos jóvenes verdaderamente conocían la fidelidad de Dios por lo que no temieron en ningún momento y no dudaron en declarar su capacidad de librarlos. Recordemos que Sadrac, Mesac y Abed-nego habían caído prisioneros de Babilonia cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén y ellos decidieron junto con Daniel no contaminarse con la comida del rey, sino que pidieron ser alimentados sólo con legumbres y agua. Fue así que agradaron a Dios y él los llenó de gracia y sabiduría y a pesar de ser esclavos Dios los llevó a ser administradores del rey en Babilonia. Ellos ya habían vivido en carne propia el poder de Dios para convertir lo que parece ser una maldición en bendición.  

 

    19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.

    20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

    21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

    22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

 

Dios es un Dios de propósitos y siempre tiene el control de todo. Lo que el dispuso para  ti desde la fundación del universo nadie te lo podrá quitar. El camino que tu has recorrido te ha preparado de una manera única en medio de un mar de personas que vivimos en esta tierra. Las hornos que Dios permite en tu vida, son los que tu puedes soportar, porque a lo largo de los años él te ha ido dando la forma y la resistencia necesaria. Estos tres jóvenes habían sido preparados para soportar un horno calentado siete veces y la recompensa ya estaba dispuesta para ellos. Los que alzaron a estos judíos murieron con solo acercarse. Dios te está preparando para ir donde otros no pueden. 

 

    23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

    24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.

    25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

 

Sadrac, Mesac y Abed-nego habían declarado con sus bocas quien era su Dios, pero no fue sino hasta que ellos entregaron sus cuerpos y sus vidas que los demás pudieron ver quien era su Dios. Es posible que has predicado, que has evangelizado y te has esforzado por dar a conocer a tu Dios, pero al igual que Jesús lo hizo, es tu testimonio lo que confirmará tus palabras ante los que te han escuchado hablar de tu Dios. Fue en medio del fuego que el rey pudo ver a un cuarto ser, con semejanza de hijo de los dioses. ¿Quien mas que Jesús fue lo que Nabucodonosor pudo ver en aquel horno? Cuando tu entras a la prueba con tu fe puesta en Dios, Jesús saldrá a relucir en ti y será entonces que tu testimonio ganará a otros. Pero muchos cristianos cuando estamos en la prueba el testimonio que damos es de temor, de orfandad y de viudez, no de Jesús. Somos metidos al fuego para que demos a conocer lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Ante la fidelidad de estos tres judíos Dios pudo haberlos raptado o enviado a su ángel a defenderlos y que nadie los pudiera apresar pero dios quería que ellos dieran testimonio para dar a conocer el poder de el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego. 

Además cuando estos jóvenes cayeron en el horno estaban atados, lo único que se quemó en el fuego fueron sus ataduras. El fuego de Dios quemará todo aquello que te inmoviliza, todo lo que el enemigo ha hecho a través de otros para no permitirte llegar o alcanzar lo que Dios tiene para ti. Pero tu y todo lo que Dios ha puesto en ti saldrá intacto para proceder a llevar a cabo sus propósitos. Dios, aun siendo ellos esclavos, les dio posiciones honrosas en Babilonia. Dice la palabra que fueron atados con todo y sus ropas, ropas de dignidad que Dios les había dado y estas no se quemaron en el fuego.


    26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.

    27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.

    28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

    29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.

    30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

 

La palabra de Dios moldea, da forma y le da el acabado a la vasija. Luego esta es probada en el fuego y allí mismo cocida. No hay recompensa sin haber sido probado, no se adquiere resistencia sin ser metido al fuego. Si Dios te ha estado trabajando con su palabra y esa semilla se ha sembrado en tu corazón y tu has sido obediente al acatar sus leyes y mandamientos, entonces es probable que Dios te quiera llevar a un nivel mas alto. Pero no podemos ir de un nivel al otro sin antes haber aprobado el examen del primer nivel. Este examen muchas veces se presenta en forma de fuego como se presentó Dios ante Israel sobre aquella montaña en el desierto y sólo hubo un hombre capaz de soportarlo. Veamos lo que sucedió según lo relata Moisés:

 

Deuteronomio 9

    9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua;

    10 y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.

    11 Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

 

Dios había hablado al pueblo de Israel desde la montaña y le había dado a conocer sus leyes y sus mandamientos. Pero no fue sino hasta que Moisés subió a la montaña que Dios escribió con su dedo las tablas. Cuando leemos la Biblia estamos escuchando las leyes y los mandamientos de Dios, cuando el nos mete a su prueba, es decir a su fuego, es que él con su dedo escribe aquellas leyes en nuestra mente y en nuestro corazón como las escribió en aquellas tablas que le dio a Moisés.

Notemos que el pueblo de Israel ya había escuchado los mandamientos el día de la asamblea, pero fue hasta que Moisés entró en aquel fuego y estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches que Dios confirmó su pacto a través de aquellas tablas. Fue al final de aquel tiempo que Moisés estuvo en medio del fuego de Dios que el obtuvo el pacto en sus manos. 

Moisés pasó por una prueba de cuarenta días y cuarenta noches durante los cuales Dios escribió sus leyes en su corazón. El pueblo de Israel no quiso entrar en aquel fuego por temor a morir, por lo que con su conducta confirman que en sus corazones no estaban escritas aquellas leyes como lo estaban en el de Moisés. Sadrac, Mesac y Abed-nego no tuvieron miedo del fuego ya que confiaban plenamente en su Dios.

 

Jeremías nos enseña que somos barro en su mano y que es el quien nos forma:

 

Jeremías 18

    1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

    2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

    3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

    4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

    5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

    6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.


Su palabra y las experiencias que vivimos es lo que Dios usa para darnos forma y definir nuestra personalidad en el torno, pero al igual que el barro, si no somos pasados por el fuego esa forma a la que Dios nos ha moldeado no será permanente. Podemos leer sus mandamientos, memorizarlos y hasta predicarlos pero si no hemos pasado por la prueba, si el fuego de Dios no nos ha solidificado, fácilmente podemos desviarnos de sus veredas. 

Sadrac, Mesac y Abed-nego habían aprendido junto con Daniel los mandamientos de Dios, pero ahora era tiempo de que ellos como vasijas ya formadas a través de aquellas enseñanzas fueran cocidos en el fuego de la prueba para poder ser utilizados para propósitos mas grandes. Antes del horno calentado siete veces estaban a cargo de los negocios de la provincia de Babilonia, después de la prueba fueron engrandecidos en la misma provincia y obtuvieron un decreto del rey a favor de su Dios quien los había librado del fuego. 

Dios no es un Dios estático, Dios es un Dios de superación, de mejora, de incremento que siempre está habilitando nuevas oportunidades para sus hijos. No es la voluntad de Dios que hayas llegado ya al final de tu carrera, o que hayas hecho ya suficiente, en Dios cada día es el primer día de algo nuevo. Dios te quiere llevar mas alto, Dios te quiere dar mas, Dios te quiere preparar para darte tu porción en su reino, pero depende de ti inclinarte ante un Dios inmóvil y mudo que no avanza como lo hizo toda Babilonia o ser echado al fuego de su amor donde serás acabado pera esa nueva etapa que Dios trae a tu vida.

Dios saca provecho de todo, incluyendo de tus enemigos. Si alguien te acusa o te delata, da gloria a Dios, porque estás a punto de ir de un nivel al otro. Claro que el cumplimiento de esto depende de tu reacción a la acusación. ¿Te defenderás y tratarás de evitar el fuego o permitirás que Dios se glorifique en tu vida confiándole hasta tu cuerpo como lo hicieron Sadrac, Mesac y Abed-nego? Muchos de nosotros escogemos hacer lo correcto ante los ojos de Dios pero al encontrarnos con el horno de fuego al frente nos echamos para atrás y nunca llegamos a ese próximo nivel donde podemos llegar a dar testimonio de que el fuego de Dios puede transformar tu desavenencia en justo lo que necesitabas y sacar de ella el testimonio que ganará a otros para Cristo.  Ese horno no fue calentado para asustar a estos tres siervos de Dios, fue calentado para demostrar que sólo los siervos de Dios podían sobrevivirlo. Que las Vasijas hechas por la mano de Dios no se quiebran con el fuego. Ese horno no era la forma en que la vida de estos hombres iba a terminar, era la manera de Dios de darle un comienzo espectacular al resto de sus vidas. Cada vez que te topes con algo que te dice hasta aquí, regocíjate y declara que ese obstáculo no está allí para detenerte, sino que para impulsarte como aquel horno lo hizo con Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Reina Valera 1960

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Su AmorSi amas, Dios está en ti y tu estás en Dios, porque Dios es amor.

1 Juan 4

16 … Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 

Es el amor el que diferencia a los hijos de Dios, del resto.

1 Juan 3

10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 

Juan 13

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Si su amor fluye en ti es porque haz pasado o estás pasando por un proceso; es porque primeramente haz muerto al yo, para renacer a él; segundo, porque haz recibido a su Espíritu; y tercero, porque haz dedicado tiempo para conocerle; escudriñando su palabra, y caminando en obediencia de su mano.

1. Morir al yo y renacer a él

Para que su amor fluya integro en tu vida es necesario morir al yo.  

1 Juan 3

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 

1 Juan 4 

7 … Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios; … 

2. Recibir a su Espíritu 

No podemos amar si no hemos recibido al Espíritu Santo.

Romanos 5

5 …porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. VA: 1 Juan 4:13

3. Conocerle a través de su palabra

El que ama, ama porque conoce a Dios.

1 Juan 2

5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

Juan 15

10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Podemos dar sin amar, pero no podemos amar sin dar.

1 Juan 3

17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 

18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

El amor se expresa dando, renunciando, o cediendo algo. Por amor a nosotros Dios dio a su hijo.  De la misma manera, Jesús cedió todo poder y toda autoridad antes de dar su vida por nosotros en la cruz.  

Juan 3

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

1 Juan 3

9 En esto hemos conocido el amor, en que el puso su vida por nosotros;

También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Juan no nos pide poca cosa, nos pide que amemos de igual manera que Jesús ama; nos pide, que pongamos la vida por nuestros hermanos. 

Juan 15

12 Este es mi mandamiento (dice Jesús): Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 

Según este verso, ¿por quien puso la vida Jesús?

R/ Por sus amigos

¿Quienes son sus amigos?

R/ Los que hacen lo que él les manda

¿Y qué nos manda Jesús?

R/ Que nos amemos los unos a los otros como él nos amó.

Jesús nos está pidiendo que muramos al orgullo y que nos humillemos aceptando y amando a nuestros enemigos; olvidando sus faltas a través del perdón, como lo hizo él.  Porque no puedes amar a Dios, si aborreces a tu hermano. 

1 Juan 4

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 

1 Juan 3

15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

No se trata entonces de amar solamente a los que te aman; sino también, a los que te han herido, fallado, o acusado injustamente.

Mateo 5

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? …

Según este versículo, ¿Que tenemos que hacer para ser hijos de nuestro Padre?

R/ Para ser hijos de Dios tenemos que amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer el bien a los que nos aborrecen, y orar por los que nos ultrajan y nos persiguen.

Su amor cubre todas las de faltas (Proverbios 10:12).  No cubre unas faltas, las cubre todas; y es ese amor el que él nos pide.  Jesús sabía que Judas le iba a entregar y le amó tratándole igual que a los demás discípulos.  Por ello Pablo declara sin duda alguna: “El amor es sufrido.”

1 Corintios 13

4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Ese amor que todo lo sufre, es el que hizo la diferencia en este mundo; porque quien estuvo dispuesto a sufrirlo todo, terminó con el pecado.

1 Pedro 4

1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,

Como Jesús, somos llamados a vencer el mal con el bien; a combatir el pecado en este mundo, con amor.  La Biblia nos dice que por ello padeceremos “un poco de tiempo,” pero a la vez nos desafía a seguir adelante. 

Juan 16

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

En ningún momento nos aconseja Jesús a ensoberbecernos en contra del mal, al contrario Jesús nos enseña que si nos hieren la mejilla derecha, pongamos la otra (Mateo 5:39).

Hebreos 12

3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

Jesús dio el mejor ejemplo de como vencer el mal: cuando le agredieron, no respondió; sino que encomendó la causa a Dios.  Se como Jesús, cuando alguien te hace mal entrégaselo a Dios; porque es cuando nos quedamos quietos, que abrimos la puerta para que Dios actúe.

1 Pedro 2

20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;

23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;

VA: 1 Pedro 3:17

No te canses entonces de hacer el bien; sigue amando, sigue perdonando porque este sufrimiento es momentáneo; pero el amor, y el galardón serán eternos.  

Hebreos 10

35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.  

Y la promesa de Dios es que si siembras amor y esperas pacientemente cosecharas amor.

Gálatas 6

7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Llénate hoy de ese amor que todo lo sufre y que no guarda rencor.  Vence el mal con la poderosa arma que él te entregó: su amor; para que seas (Como dijo mi hermana Ingrid) lluvia para justos, e injustos; y sol para buenos y malos. 

Reina Valera 1960

Nuevo Diccionario de la Biblia

VA: Versículo de Apoyo

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Su GraciaGracia, es el “Favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación.*”

Tito 21

  11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

A través del sufrimiento de su hijo en la cruz; Dios nos liberó del poder del pecado y nos mostró el camino a la salvación.

Juan 1
  17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

Romanos 3

  24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

Su gracia se manifestó a los Israelitas; liberándolos a todos (sin excepción) de la esclavitud de Egipto, y poniéndolos en el camino a Canaan.  Sin embargo, solo los que caminaron en fe y obediencia llegaron a Canaan.  Si él te ha puesto en su camino; persevera, sigue adelante, no retrocedas; no te salgas del camino para que acabes la carrera, y obtengas así el galardón.

A pesar de que Pablo perseguía a los cristianos Dios lo perdonó, y lo ubicó en el camino del ministerio. 

1 Corintios 1

  27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;

  28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,

  29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. 

Con su testimonio como apóstol, Pablo ha ganado las almas para Dios a través de los tiempos hasta hoy.  Una vez en el camino, Pablo avanzó en obediencia y al final declaró: “he acabado la carrera.”  En otras palabras dijo: estoy satisfecho, he cumplido con el propósito por el cual Cristo me llamó.

Pablo escribe:

1 Corintios 15 

  9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. 

 10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;…

 

1 Timoteo 1

  12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,

  13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

  14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. 

Pablo menciona 105 veces la palabra “Gracia” en sus epístolas.  Pienso que nadie mejor que él, que experimentó su gracia, que caminó en ella, y que terminó la carrera; podría enseñarnos sobre el tema. Independientemente de tu pasado su gracia te da la oportunidad de un nuevo amanecer en toda área; en tu matrimonio, en tus finanzas, en tu relación con Dios. Pablo, nos enseña que la gracia no solo nos da la oportunidad de dejar el pasado atrás, para renacer en un camino nuevo; sino también, la oportunidad de renacer con un propósito divino.

2 Timoteo 1

  9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,

El que Dios te libere de adicciones, del adulterio, o de “x” situación para ponerte en su camino, no depende de lo que haz hecho o de lo que puedes llegar a hacer; depende de lo que la gracia derramada en ti por su Espíritu puede hacer, si la recibes con fe.  

Efesios 2

  8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

  9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Todo regalo puede recibirse o rechazarse; Pablo nos enseña que cuando nos justificamos con nuestras obras, estamos rechazando la gracia.

Gálatas 5

  4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

  5 Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia;

  6 porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.  

Como sabiamente dijo mi hermano Sady: “Las obras no te santifican; es el Espíritu de Dios él que te santifica, para que hagas buenas obras” 

Otra definición de Gracia es “La que, antecediendo al albedrío, sana el alma o la mueve y excita a querer y obrar el bien.*”  Es la manifestación de la buena voluntad de Dios en tu vida; que te levanta cuando los demás te hunden, que te acepta cuando los demás te rechazan, y que te justifica cuando los demás te acusan; la que vence el mal en ti, y  la que te incita a querer hacer el bien. 

Efesios 2

    10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Dios espera que hagas por otros, lo que él ya hizo por ti.  Por eso Jesús exhorta: “de gracia recibisteis, dad de gracia.”( Mateo 10:8).   

 Mateo 18   

    23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

    24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

    25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

    26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

    27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.

    28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

    29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

    30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

    31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.

    32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.

    33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

    34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

    35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. 

Su GraciaLa gracia es un regalo que no todos abrazamos.  Dios favoreció a Saúl ungiéndole por rey de Israel.  Dice la palabra que Dios mudó su corazón; que el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y que este (sin preparación previa) profetizó entre los profetas (1 Samuel 10:9-10).  Pero Saúl desobedeció a Dios y el Espíritu de Jehová se apartó de él…(1 Samuel 16:14).

1 Samuel 15 

  23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.

Abracemos su gracia practicándola y siendo obedientes para que su espíritu nos forme y nos guíe por su camino.  

Hebreos 12

  13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.

 14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

 15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados; 

Si hemos recibido su gracia se reflejará en nuestros hechos; en lugar de amargarnos, perdonaremos; en lugar de juzgar, nos llenaremos de misericordia; y dejaremos de ser indiferentes al dolor y a la necesidad de nuestro prójimo.

Romanos 5
 17 Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Salmos 84 
 11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
    Gracia y gloria dará Jehová.
    No quitará el bien a los que andan en integridad. 
  

Andemos entonces en rectitud, agradeciendo a Dios por su gracia; que nos libera de todo pecado, y que nos muestra un camino mejor, con propósitos eternos; para que un día podamos declarar como Pablo: 

2 Timoteo 4
  7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

Si sientes que aun no estás en su camino, ora como oró Moisés.

Exodo 33

  13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca…

 

Reina Valera 1960

*Diccionario de la Real Academia Española

Nuevo Diccionario de la Biblia

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