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Archive for 23 octubre 2008

AmphorasLa palabra nos habla de traer las ofrendas a Jehová en utensilios limpios.

Isaías 66

  20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios limpios a la casa de Jehová.

Jesús reprendió a los escribas y a los fariseos porque no traían sus ofrendas en utensilios limpios. Sus corazones estaban sucios, al punto de que Jesús les comparó con tumbas emblanquecidas. Los escribas y fariseos hacían el bien para ser vistos por los hombres y diezmaban; pero no practicaban la justicia, la misericordia y la fe (leer Mateo 23). 

Mateo 23

  25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 

  26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.

Jesús nos enseña que antes de traer nuestras ofrendas a Dios, debemos primero examinar nuestro corazón y buscar si este alberga amargura, resentimiento o falta de perdón.

Mateo 5

  23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

  24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Para que seamos ese utensilio limpio que le honra debemos primero pasar por un proceso de purificación. La palabra es clara cuando nos dice que las obras no nos limpian, es Dios el que nos limpia para que hagamos buenas obras. 

Efesios 2

  8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

  9 no por obras, para que nadie se gloríe.

 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Una vez limpios, nuestras ofrendas y nuestras obras le honrarán. La ofrenda de Cristo a su Padre fue presentarse ante Él sin mancha. Jesús no trajo ante Dios una ofrenda, Jesús trajo la mejor ofrenda; un corazón sometido a su voluntad, y limpio de toda iniquidad.  

Hebreos 9

  14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Jesús glorificó a Dios porque hizo su voluntad. Todo lo que hacemos sin tomar en cuenta la voluntad de Dios equivale a no haberlo hecho, equivale a lo que la palabra llama obras muertas.

Juan 15

  4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

   5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Muchos nos hemos preguntado, si tanto Abel como Caín trajeron ofrenda ante Dios, porque entonces solo Abel y su ofrenda fueron de su agrado. 

Génesis 4

   3 Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

   4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;

   5 pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

La Palabra dice que Caín trajo del fruto de la tierra, una ofrenda.  En cambio, de la ofrenda de Abel, dice que fue de los primogénitos de sus ovejas y de lo más gordo de ellas. Por lo tanto, Abel a diferencia de Caín no solo trajo una ofrenda, Abel trajo la mejor ofrenda. Pero Dios no solo vio la ofrenda, Dios vio el utensilio que la traía, Él vio el corazón.  Caín no agradó a Dios, porque seguramente Dios al ver los motivos de su corazón encontró iniquidad; por lo contrario, Dios debe haber encontrado en Abel un corazón limpio, sometido a su voluntad.  

Jeremías 17

  10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Dios nos limpia para que llevemos buen fruto, para que haciendo el bien venzamos el mal. Si nos ocupamos en honrar a nuestro Padre haciendo el bien, el pecado se alejará de nuestra vida. Me gusta mucho lo que Dios le dice a Caín en Génesis 4: “si no hicieres bien, el pecado está a la puerta.” Bien dice el dicho: “mente desocupada, taller de Satanás.” En otras palabras, si no estamos ocupados haciendo lo bueno, estamos propensos a empezar a hacer lo malo.

Génesis 4

  6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?

  7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 

Al darse cuenta Caín que su esfuerzo no había dado buen fruto ante Dios, su semblante decayó.  A veces andamos decaídos simplemente porque no estamos siendo productivos, porque nos esforzamos y no vemos el fruto de aquello para lo cual trabajamos. Nuestro semblante decae cuando nos afanamos por lo temporal, olvidándonos así de lo que es eterno.  

Mateo 6

  31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?

  32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

  33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Si con corazones limpios hacemos el bien nuestro semblante no decaerá, al contrario dice la palabra que seremos enaltecidos. Si permites que Dios te limpie podrás traer a Dios tu mejor ofrenda; porque dejarás de hacer lo que te agrada, para hacer lo que le agrada a Él. 

Mateo 5

 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.

 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos

El consejo de Dios para Caín fue: “Haz el bien y enseñoréate del pecado” porque hacer el bien es arma poderosa en contra del mal. Sin embargo, Caín no escuchó a Dios; mas bien entregó su corazón y sus manos al pecado para hacer iniquidad.

Génesis 4

  8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Pienso que todos hemos sido usados más de alguna vez por el enemigo como instrumentos de maldad.  Cuando nos arrepentimos recibimos redención a través de la sangre de Jesucristo, que nos limpia de toda iniquidad para que haciendo la voluntad de Dios sometamos el pecado.

Malaquías 3

  2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.

  3 Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

  4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.

Como los Farieseos y los Escribas, Caín se esforzó para traer ofrenda a Jehová, pero sus obras no fueron aprobadas por Dios. 

1 Corintios 3

  13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

  14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

  15 Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Sería lamentable haber trabajado toda una vida y no haber dado buen fruto, fruto que sea apetecible a Dios.

Eclesiastes 2

 11 Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Para que le puedas decir “…Venga mi amado a su huerto,Y coma de su dulce fruta (Cantares 4:16).” entrégale al Señor tu mejor ofrenda: tu mente y tu corazón para hacer justicia  (Romanos 6:13-14). Dile como le dijo David: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve (Salmos 51:7).  Y una vez limpio “no te niegues a hacer el bien a quien es debido, Cuando tuvieres poder para hacerlo (Proverbios 3:27).”  para su honra.

Isaías 1

  16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

  17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

  18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

 

Reina Valera 1960

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