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Archive for 26 junio 2008

Proverbios 18

    24 El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo;

    Y amigo hay más unido que un hermano.

Escrito está que hay mejor un amigo que un hermano. Cuanta verdad hay en esto. Cuando Jesús estuvo en la tierra se dedicó a hacer buenos amigos. Amigos que lo siguieron no por compromiso  sino por lealtad. El tipo de lealtad que sólo un buen amigo se gana. Y aun cuando nosotros fallamos esos amigos saben tendernos la mano y decirnos: “puedes seguir siendo mi amigo”.

Les quiero compartir un poco sobre como conocí a mi mejor amiga: 

Hace ocho años llegué a un continente nuevo, que amparaba una cultura nueva y representaba una etapa nueva para mi. Para recibirme allí Dios había preparado un corazón grande y dispuesto a comenzar una nueva amistad. Una mujer que deseaba a su creador con todas sus fuerzas y lo buscaba con todo su ser. Por algún tiempo me propuse no perderla de vista ya que era interesante la senda que ella abría. Luego me comprometí a ir un paso detrás de ella para así poder también escuchar la voz que la guiaba. Muchas veces hasta corrí y me adelanté para poder ver que era lo que ella perseguía. Mas no me tomó mucho tiempo reconocer que por su entendimiento y sabiduría era yo la que seguirla debía.

¡Que aventura! ¡Que misterios! ¡Que profundidad! los que ella descubría. ¡Todo lo que no hubiera visto si ella no hubiera sido mi guía! 

¡Que amistad la que crecía! Pero ella pronto partía, como todo verdadero amigo ella también iba y venía. 

Un fuerte viento sus alas alzó y sobre una corriente y otra a un continente distante ella voló. ¿Haló?…. ¡Haló!….. Contame ¿Qué fue lo que pasó? Entre una llamada y otra ella me conquistó. Quise ser fiel como la mejor de las amigas, pero muchas veces fue apenas como “buena” hermana que me comporté. Tan buena amiga es que siempre con su amor a podido cubrir las muchas faltas que en mi han habido desde mi niñez.

Cuando menos lo esperé se levantó del extremo lejano de la tierra aquel viento que hace volar a las águilas, que hace que los verdaderos amigos vayan y vengan. 

¡Que sorpresa! ¡Que regalo! ¡Puedo verla!, resplandece. ¡Puedo olerla!, fragante es. ¡Puedo abrazarla!, y no quiero soltarla, ustedes ya saben como es.

Me la he comido, me la he bebido, es enseñanza, es testimonio, es amor puro e inspiración. Es una batería de la cual se alimenta mi canción.

Es así que aprendí que los verdaderos amigos vienen y van, por lo que esta vez que el viento sopló pregunté: “¿Porqué los verdaderos amigo vienen y van?” Y una voz quieta y firme me explicó como el verdadero amigo es aquel que en medio del desierto sacia tu sed dejándote beber de su propio ser. Como el verdadero amigo en realidad no viene y va pues es manantial fijo en medio de la sequedad. Esa es la manera en que te demuestra su lealtad nunca moviéndose de donde está. Es por eso que siempre sabes como llegar a ese oasis que vida te da. En un mundo de grandes dunas y mares infinitos de personas el verdadero amigo siempre se deja encontrar. Aunque tu camines  en una y otra dirección con el verdadero amigo siempre podrás contar. 

Y después de esta ilustración entendí que Wendy no se va, ella es manantial fijo y siempre lo será. Es la voz que nos ha llevado y traído la que me lleva a mi a un distinto lugar. Es extenso el desierto y mi camino largo será pero se que entre el ¿Haló? y el ¡Haló! …. Contame ¿Qué fue lo que pasó?, la frescura de su ser volverá a confirmar que esta amistad no hay distancia que la pueda secar.

Volviendo a la vida de Jesús en esta tierra, él vino y se hizo amigo de doce, con los cuales compartió todo lo que él tenía para dar incluyendo su vida. Cuando Dios nos da un nuevo propósito para llevar a cabo estamos naciendo y debemos crecer y prepararnos para llevar acabo aquello que se nos ha encomendado como lo hizo Jesús. Si prestamos atención Jesús no fue enviado con el propósito de hacer amigos, sino con el propósito de sembrar algo nuevo en la tierra: su cuerpo. Jesús le enseñó a sus amigos sobre su Padre, sobre su reino y sobre sus mandamientos y cuando hubo hecho esto se entregó a sí mismo para ser la primera semilla sembrada que daría lugar a una nueva cosecha, a algo nunca antes visto sobre esta tierra. Una nueva cosecha para el reino de los cielos. Jesús fue una señal de las cosas buenas por venir. Jesús no se fue si antes hacerles una promesa, la promesa de que él enviaría a un consolador. Sus amigos perdieron a un amigo pero recibieron a un consolador. Jesús les enseñó sobre el reino de los cielos pero fue el Espíritu Santo quien los introdujo a el. Un consolador es aquel que alivia tus penas o tu dolor. Si tienes penas y dolor necesitas al Espíritu Santo para que te introduzca en ese reino al que Jesús te otorgó derecho de entrar. Todo lo que Jesús hizo y habló en la tierra señala a que cosas buenas están por suceder, cosas divinas, celestiales, espirituales. Jesús se hizo hombre para quitar nuestra atención de lo lógico y ayudarnos a creer en lo espiritual. Luego de su muerte bastó con el Espíritu Santo para que el reino de los cielos se comenzara a manifestar en las vidas de muchos.

Amadas hermanas, todas sabemos que Wendy vino a EEUU a hablarnos del reino de los cielos y a dar testimonio de ello. Cuando llegó estaba recién nacida en este proyecto de Dios, pero todas la hemos visto crecer y madurar. Ella vino a darnos esperanza y a mostrarnos un mejor camino. Cuando Jesús fue crucificado, él murió por tres días, cuando Wendy supo que Dios la llevaba a otro país lloró por tres días (la verdad no se con certeza, tal vez fueron mas). En obediencia ella se ha dejado sembrar por su creador como la primera semilla que debe morir para que en el reino del los cielos halla una nueva cosecha. No es cosa fácil. No es cosa poca, es grande lo que una semilla puede comenzar. 

Al igual que cuando Jesús volvió a su Padre en el cielo y el Espíritu Santo fue derramado sobre los que eran sus amigos, así en la ausencia de Wendy el Espíritu Santo se derramará sobre nosotras como nunca antes y se manifestará en gran manera sobre sus vidas y las introducirá personalmente al reino de los cielos. Porque ella vino a preparar las vasijas para que puedan ser llenas al igual que Jesús lo había hecho con sus amigos. Dios tiene cosas buenas para las cuales nos ha estado preparando. Gocémonos hoy y demos gracias por su misericordia ya que envió a la persona idónea para el trabajo de darnos forma. La hemos visto crecer, madurar y sin duda alguna Dios ya la quiere saborear para luego su semilla sembrar. Anhelemos esta nueva etapa en la que cada día su Espíritu nos traerá nuevas sorpresas. Aguardemos esa nueva cosecha que Wendy esta apenas sembrando con gozo. Es un verdadero honor ser semilla del mismo racimo que esta mujer de Dios. Gracias Señor, porque me has honrado.   

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Viste el vacío y con el anhelo de tu corazón lo rodeaste.

Afirmaste tus pies en lo alto y desde la cima tu amor confesaste.

Bajo tu inmensidad quedaron las tinieblas y sobre ti la expansión.

Inhalaste lo que no existía y te llenaste de inspiración.

Tomaste tus pensamientos y a manera de bóveda los moldeaste, y con tu lápiz de luz escribiste las notas de aquella composición.  

Abriste tu boca, ¡oh cuan admirable el poder de tu boca!, y cantaste de una a una las notas de aquella canción.

Entonaste, ¡oh Dios! del universo la sinfonía, con tu voz que es orquesta y tu espíritu que es alegría.

Diste forma a lo que sin ti nunca sería y sacaste propósito de lo que de el carecía.

Alzaste tu voz a manera de cincel y esculpiste con tu amor los montes y los valles.

A las olas diste el ritmo y al viento la melodía.

A los relámpagos diste voz de estruendo y a los ríos enseñaste a tararear en armonía. 

Bajo los cascos del caballo escondiste la percusión que nos conquista y nos impulsa a andar cada día. 

Como sabio sembrador supiste lo que cada semilla valía, escogiste cada palabra que en tu lírica habría. 

Con tu parpadear como platillos sellaste por siete días la obra que de tu corazón salía.

¡Oh mi Dios! Tu no hablaste, tu cantaste, porque la tierra entera no es mas que de tu amor la melodía. 

Una declaración de amor, una serenata para tu amada que fue escrita en poesía.

¡Oh mi Dios! Que sorpresa la mía, cuando me detuve a escuchar y descubrí que nunca dejaste de cantar.

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Es tiempo de abrir los ojos y vivir. Es tiempo de conocer la verdad. Ya no mas estamos en el vientre de Dios, hemos sido dados a luz, para resplandecer, para brillar y dar a conocer su amor. Ven vamos a cantar. Vamos a predicar que su amor está dentro de nuestro corazón como nunca antes. El no ha dejado de amarnos y jamás lo hará. Nos ha puesto en el mundo porque es allí que él hará en nosotros la obra de reedificar, de levantar los muros que otro destruyó, él hará en ti y en mi lo que con nuestro esfuerzo no hemos podido. Dejémonos amamantar, dejémonos arrullar, dejémonos guiar por su luz y su verdad. Es tiempo de cantar. Es tiempo de predicar a las naciones su amor. Ven vamos a adorar. Vamos a publicar su nombre que es sobre todo nombre, que da vida y que libera al oprimido y que disipa las tinieblas de los corazones de sus hijos. Es tiempo de resplandecer. Es tiempo de brillar. Es tiempo de dar luz a quienes la necesitan. Hemos sido puestos por faros en las tinieblas. Hemos sido escogidos para guiar a las naciones. Hemos sido apartados para heredar su reino. Ven vamos a despertar con el canto de nuestra boca a los que su venida desconocen. Ven vamos a allanar con su palabra el camino de los que después vendrán. Es tiempo de brillar y la senda marcar con antorchas que no se apagan en medio de la tempestad. Con manos esforzadas alcemos los muros de aquella gran ciudad donde a su amada iglesia él guardará. Busquemos sus alas y debajo de ellas habitemos. Busquemos su rostro y en su presencia moremos. 

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En el libro de Daniel capítulo 3 encontramos la historia de tres jóvenes judíos que nos enseñan a ver la afrenta del enemigo como la oportunidad de poner el nombre de nuestro Dios en alto y a la vez poder llegar mas cerca del propósito que Dios tiene para nuestras vidas. Este capítulo relata que el rey Nabucodonosor hizo una estatua grande en tamaño y de oro, la cual ubicó en la provincia de Babilonia. Este rey demandaba de todo el pueblo que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos debían postrarse y adorar la estatua de oro que el había levantado. De no ser así el que no se inclinara y adorara sería echado al fuego por lo que todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro.

 

Daniel 3

     8 Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos.

    9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.

    10 Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro;

    11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.

    12 Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.

 

Cuando somos creyentes y lo confesamos los ojos del mundo siempre nos estarán escudriñando para encontrar fayas en nosotros y no perder la ocasión de señalarnos y acusarnos y así atemorizarnos y hacernos dudar de nuestro Dios. Estos tres jóvenes no estuvieron exentos a esto pero supieron como hijos de un Dios fiel, responder con fe y de una vez establecer con sus bocas la victoria que Dios les daría sobre aquella situación. 

 

    13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron traídos estos varones delante del rey.

    14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?

    15 Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os libre de mis manos?

    16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre este asunto.

    17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.

    18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

 

¡Wow! Estos jóvenes verdaderamente conocían la fidelidad de Dios por lo que no temieron en ningún momento y no dudaron en declarar su capacidad de librarlos. Recordemos que Sadrac, Mesac y Abed-nego habían caído prisioneros de Babilonia cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén y ellos decidieron junto con Daniel no contaminarse con la comida del rey, sino que pidieron ser alimentados sólo con legumbres y agua. Fue así que agradaron a Dios y él los llenó de gracia y sabiduría y a pesar de ser esclavos Dios los llevó a ser administradores del rey en Babilonia. Ellos ya habían vivido en carne propia el poder de Dios para convertir lo que parece ser una maldición en bendición.  

 

    19 Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado.

    20 Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.

    21 Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo.

    22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

 

Dios es un Dios de propósitos y siempre tiene el control de todo. Lo que el dispuso para  ti desde la fundación del universo nadie te lo podrá quitar. El camino que tu has recorrido te ha preparado de una manera única en medio de un mar de personas que vivimos en esta tierra. Las hornos que Dios permite en tu vida, son los que tu puedes soportar, porque a lo largo de los años él te ha ido dando la forma y la resistencia necesaria. Estos tres jóvenes habían sido preparados para soportar un horno calentado siete veces y la recompensa ya estaba dispuesta para ellos. Los que alzaron a estos judíos murieron con solo acercarse. Dios te está preparando para ir donde otros no pueden. 

 

    23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.

    24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.

    25 Y él dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a hijo de los dioses.

 

Sadrac, Mesac y Abed-nego habían declarado con sus bocas quien era su Dios, pero no fue sino hasta que ellos entregaron sus cuerpos y sus vidas que los demás pudieron ver quien era su Dios. Es posible que has predicado, que has evangelizado y te has esforzado por dar a conocer a tu Dios, pero al igual que Jesús lo hizo, es tu testimonio lo que confirmará tus palabras ante los que te han escuchado hablar de tu Dios. Fue en medio del fuego que el rey pudo ver a un cuarto ser, con semejanza de hijo de los dioses. ¿Quien mas que Jesús fue lo que Nabucodonosor pudo ver en aquel horno? Cuando tu entras a la prueba con tu fe puesta en Dios, Jesús saldrá a relucir en ti y será entonces que tu testimonio ganará a otros. Pero muchos cristianos cuando estamos en la prueba el testimonio que damos es de temor, de orfandad y de viudez, no de Jesús. Somos metidos al fuego para que demos a conocer lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Ante la fidelidad de estos tres judíos Dios pudo haberlos raptado o enviado a su ángel a defenderlos y que nadie los pudiera apresar pero dios quería que ellos dieran testimonio para dar a conocer el poder de el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego. 

Además cuando estos jóvenes cayeron en el horno estaban atados, lo único que se quemó en el fuego fueron sus ataduras. El fuego de Dios quemará todo aquello que te inmoviliza, todo lo que el enemigo ha hecho a través de otros para no permitirte llegar o alcanzar lo que Dios tiene para ti. Pero tu y todo lo que Dios ha puesto en ti saldrá intacto para proceder a llevar a cabo sus propósitos. Dios, aun siendo ellos esclavos, les dio posiciones honrosas en Babilonia. Dice la palabra que fueron atados con todo y sus ropas, ropas de dignidad que Dios les había dado y estas no se quemaron en el fuego.


    26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.

    27 Y se juntaron los sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey, para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado; sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.

    28 Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.

    29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar como éste.

    30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

 

La palabra de Dios moldea, da forma y le da el acabado a la vasija. Luego esta es probada en el fuego y allí mismo cocida. No hay recompensa sin haber sido probado, no se adquiere resistencia sin ser metido al fuego. Si Dios te ha estado trabajando con su palabra y esa semilla se ha sembrado en tu corazón y tu has sido obediente al acatar sus leyes y mandamientos, entonces es probable que Dios te quiera llevar a un nivel mas alto. Pero no podemos ir de un nivel al otro sin antes haber aprobado el examen del primer nivel. Este examen muchas veces se presenta en forma de fuego como se presentó Dios ante Israel sobre aquella montaña en el desierto y sólo hubo un hombre capaz de soportarlo. Veamos lo que sucedió según lo relata Moisés:

 

Deuteronomio 9

    9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que Jehová hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua;

    10 y me dio Jehová las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito según todas las palabras que os habló Jehová en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.

    11 Sucedió al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, que Jehová me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto.

 

Dios había hablado al pueblo de Israel desde la montaña y le había dado a conocer sus leyes y sus mandamientos. Pero no fue sino hasta que Moisés subió a la montaña que Dios escribió con su dedo las tablas. Cuando leemos la Biblia estamos escuchando las leyes y los mandamientos de Dios, cuando el nos mete a su prueba, es decir a su fuego, es que él con su dedo escribe aquellas leyes en nuestra mente y en nuestro corazón como las escribió en aquellas tablas que le dio a Moisés.

Notemos que el pueblo de Israel ya había escuchado los mandamientos el día de la asamblea, pero fue hasta que Moisés entró en aquel fuego y estuvo allí cuarenta días y cuarenta noches que Dios confirmó su pacto a través de aquellas tablas. Fue al final de aquel tiempo que Moisés estuvo en medio del fuego de Dios que el obtuvo el pacto en sus manos. 

Moisés pasó por una prueba de cuarenta días y cuarenta noches durante los cuales Dios escribió sus leyes en su corazón. El pueblo de Israel no quiso entrar en aquel fuego por temor a morir, por lo que con su conducta confirman que en sus corazones no estaban escritas aquellas leyes como lo estaban en el de Moisés. Sadrac, Mesac y Abed-nego no tuvieron miedo del fuego ya que confiaban plenamente en su Dios.

 

Jeremías nos enseña que somos barro en su mano y que es el quien nos forma:

 

Jeremías 18

    1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

    2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

    3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

    4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

    5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

    6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.


Su palabra y las experiencias que vivimos es lo que Dios usa para darnos forma y definir nuestra personalidad en el torno, pero al igual que el barro, si no somos pasados por el fuego esa forma a la que Dios nos ha moldeado no será permanente. Podemos leer sus mandamientos, memorizarlos y hasta predicarlos pero si no hemos pasado por la prueba, si el fuego de Dios no nos ha solidificado, fácilmente podemos desviarnos de sus veredas. 

Sadrac, Mesac y Abed-nego habían aprendido junto con Daniel los mandamientos de Dios, pero ahora era tiempo de que ellos como vasijas ya formadas a través de aquellas enseñanzas fueran cocidos en el fuego de la prueba para poder ser utilizados para propósitos mas grandes. Antes del horno calentado siete veces estaban a cargo de los negocios de la provincia de Babilonia, después de la prueba fueron engrandecidos en la misma provincia y obtuvieron un decreto del rey a favor de su Dios quien los había librado del fuego. 

Dios no es un Dios estático, Dios es un Dios de superación, de mejora, de incremento que siempre está habilitando nuevas oportunidades para sus hijos. No es la voluntad de Dios que hayas llegado ya al final de tu carrera, o que hayas hecho ya suficiente, en Dios cada día es el primer día de algo nuevo. Dios te quiere llevar mas alto, Dios te quiere dar mas, Dios te quiere preparar para darte tu porción en su reino, pero depende de ti inclinarte ante un Dios inmóvil y mudo que no avanza como lo hizo toda Babilonia o ser echado al fuego de su amor donde serás acabado pera esa nueva etapa que Dios trae a tu vida.

Dios saca provecho de todo, incluyendo de tus enemigos. Si alguien te acusa o te delata, da gloria a Dios, porque estás a punto de ir de un nivel al otro. Claro que el cumplimiento de esto depende de tu reacción a la acusación. ¿Te defenderás y tratarás de evitar el fuego o permitirás que Dios se glorifique en tu vida confiándole hasta tu cuerpo como lo hicieron Sadrac, Mesac y Abed-nego? Muchos de nosotros escogemos hacer lo correcto ante los ojos de Dios pero al encontrarnos con el horno de fuego al frente nos echamos para atrás y nunca llegamos a ese próximo nivel donde podemos llegar a dar testimonio de que el fuego de Dios puede transformar tu desavenencia en justo lo que necesitabas y sacar de ella el testimonio que ganará a otros para Cristo.  Ese horno no fue calentado para asustar a estos tres siervos de Dios, fue calentado para demostrar que sólo los siervos de Dios podían sobrevivirlo. Que las Vasijas hechas por la mano de Dios no se quiebran con el fuego. Ese horno no era la forma en que la vida de estos hombres iba a terminar, era la manera de Dios de darle un comienzo espectacular al resto de sus vidas. Cada vez que te topes con algo que te dice hasta aquí, regocíjate y declara que ese obstáculo no está allí para detenerte, sino que para impulsarte como aquel horno lo hizo con Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Reina Valera 1960

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De Esclavo a LibertadorEn el Antiguo Testamento encontramos historias fascinantes que edifican nuestra fe y solidifican nuestra base. Pero también encontramos historias que son mas ciertas hoy que nunca y que nos revelan como sobrellevar situaciones en las que nos encontramos en el presente. La historia de Moisés es una de ellas, y aunque ya le hemos dado tantas vueltas y la hemos entendido de tantas maneras, la Biblia tiende a hacerse mas profunda entre mas nos sumergimos en ella. Siempre he admirado ha este personaje que Dios utilizó para liberar a Israel, pero nunca había considerado el proceso a través del cual Dios lo preparó para ser el instrumento idóneo para llevar a cabo esa gran tarea. Egipto era sin lugar a dudas una de las tierras mas fértiles para el pecado en ese tiempo. Entre sus dioses, sus costumbres y su creencia en un mas allá de placer eterno, es evidente que Satanás era el padre de esta civilización. Cuando Moisés llegó a las manos de la princesa egipcia se convirtió en el hijo adoptivo del pecado. Un Israelita que desde su niñez aprendió las costumbres, la religión y las leyes egipcias. Dios lo llevó allí con el propósito de que se convirtiera en esclavo, puesto que en sus planes ya estaba enviarlo mas adelante a liberar a Israel de la misma esclavitud. Digo que se convirtiera en esclavo porque todo hijo de Dios que cae en manos del pecado se convierte en esclavo del pecado. Aunque Moisés no era un esclavo en lo físico si lo era en lo espiritual porque aunque gozaba de riquezas y placeres el no era dueño de su vida. Había caído preso en un reino donde por su posición se esperaban ciertas cosas de el y se le prohibían muchas. Debía vivir conforme a principios antiguos inspirados por el mismo Satanás que ciertamente no le traen felicidad ni satisfacción a ningún ser viviente. ¿Y como lo llevó hasta allí Dios? En una cesta hecha por su madre arrastrado por el río que sustentaba el reino del pecado. La cesta representa el intento de nuestros padres por protegernos del mundo cuando no lo hacen bajo los principios de la Biblia. Sus consejos, sus opiniones, sus corrección, etc.. El río representa las costumbres, las creencias, la cultura y todo lo que mueve a un pueblo incluyendo su gobierno, su comercio y su religión. Recordemos que el Nilo para Egipto venía a ser como la única carretera de la cual dependían todas las actividades diarias de su población: la pesca, el transporte, el comercio, la construcción, la agricultura y demás. Dios permitió que la madre de Moisés lo protegiera como ella mejor pudo, con una cesta, y que la corriente de la cultura de aquel pueblo lo llevara hasta las manos de la madre del pecado: la princesa egipcia, donde por supuesto un hijo de Dios es siempre muy bien recibido.

Si tu has caído en pecado y no puedes dejarlo atrás, estás en una posición ventajosa para que Dios te libere de la esclavitud a ese pecado y te entregue autoridad sobre esa potestad y la puedas vencer primero en ti y luego en otros. No te veas como un derrotado mírate como un escogido entre todos los que han caído bajo la misma atadura para liberar a otros con tu testimonio.

Israel se había contaminado con el pecado de Egipto. No sólo eran esclavos físicos a un reino de pecadores sino que también lo eran espiritualmente. Todo lo espiritual llega a reflejarse en lo físico. En cuatrocientos años Israel había asimilado costumbres y creencias Egipcias. Así como Moisés fue criado como un egipcio, Israel también creció como nación alimentándose de la mano de los egipcios por lo que su conducta no era la de un pueblo hijo de Dios sino de un pueblo esclavo del pecado, en este caso esclavos de Egipto. Cuando eres esclavo de alguien, no tienes voluntad propia, no decides sobre tu vida. Cuando eres esclavo espiritual de algo o de alguien pierdes tu dominio propio y por lo tanto terminas haciendo lo que el pecado te dirige a hacer y no lo que tu sabes que es correcto a hacer. ¿Eres adicto a la droga o al alcohol? ¿Agradas al mundo antes que a Dios? ¿Tienes que juzgar y criticar todo lo que vez y todo lo que escuchas? ¿Dices pequeñas mentiras todo el tiempo por costumbre? ¿Necesitas ver sólo una vez mas esa foto o película pornográfica? Entonces eres esclavo en lo espiritual y se está reflejando en lo físico. En algún momento el padre del pecado te encontró en la corriente de este mundo y te engañó haciéndote sentir bien, como un hijo, y te adoptó, pero has terminado siendo un esclavo. Es importante que puedas discernir esto sobre toda área de tu vida, porque no tienes que ser un ladrón o un acecino para que estés en la posición de hijo adoptivo del pecado, es posible que en pequeñas cosas se esté dando a conocer que no estás completamente definido como hijo de Dios. Pero lo mas importante de todo esto es que entiendas el propósito por el cual Dios dejó que la corriente del Nilo llevara a aquel bebé indefenso hasta los brazos de la madre del pecado, y esa razón tan grande y poderosa fue que Dios necesitaba hacer primero en Moisés lo que luego él enviaría al mismo Moisés a hacer con el resto de Israel: librarlos de la esclavitud al pecado.

Dios nos enseña a través de Moisés que aunque te sientas en la posición menos adecuada para llevar a cabo sus propósitos él te tiene allí y cuando sea tu tiempo él te va a mover en la dirección que él te necesite. De Esclavo a LibertadorCualquiera que sea el tipo de esclavitud que estás viviendo lo estás viviendo para que el poder libertador de Dios se manifieste y puedas dar honra y gloria a su nombre. Ya no te preguntes ¿Porqué estoy aquí?, ¿Cómo llegué aquí?, ¿De quien es la culpa?, aquieta tu mente y date cuenta que eso ya no importa, lo que importa es que sepas que tan pronto como le pidas a Dios que se glorifique en tu debilidad el lo hará y te liberará para que des testimonio. Si tu tratas de salir de allí por tu propia cuenta no le estás dando crédito al poder libertador de Dios, pero si tu te humillas y clamas a él, él no tardará en manifestarse en tu vida. Dios utilizó a un Israelita criado como egipcio para liberar a Israel, así mismo Dios usará a sus hijos extraviados para recuperar a otros.

Cuando Moisés huyó de Egipto, y es lo que tu debes hacer también, huir del pecado, huyó hacia el desierto a los brazos de su verdadero Padre, Dios, donde le fue devuelta su identidad de hijo. Moisés tuvo que renunciar a un reino, a una posición a un nombre, no renunció a poca cosa. Es probable que tu has construido o heredado un reino que se rige por sus propias leyes, que tiene una cultura y ciertas creencias. Tal vez es un reino bien establecido y próspero o uno pobre y desconocido, pero de igual manera el único reino que debe haber en tu vida es el de Dios. Todo reino implica esclavitud incluyendo el de Dios, pero este tiene la gran ventaja de que al caer esclavo de su palabra te conviertes en hijo y obtienes el cuidado y la cobertura eterna del mismo. En el reino del pecado, Satanás te hace sentir como hijo de inmediato pero cuando menos acuerdas eres esclavo del pecado. Te puedo garantizar que si tu vida no está sometida completamente a la voluntad de Dios hay áreas de tu vida sobre las cuales has perdido el control. Si tu no te riges por las leyes de nuestro creador pierdes el derecho a su cobertura y quedas a la deriva en manos de las leyes del pecado.

Una vez que la imagen de Moisés fue restaurada y que obtuvo control nuevamente de su vida, el se dio la vuelta y regresó al lugar de donde había huido a liberar a los que aun seguían oprimidos. Ya no seas hijo adoptivo del pecado, reclama tu derecho divino de ser hecho un hijo de Dios. Huye al desierto, apártate De Esclavo a Libertadorde los que son esclavos y sigue las huellas de Jesús en la arena, estas te llevaran a su reino donde te será restituido todo lo que el pecado te robó. Dios permitió que Jesús sufriera por amor a ti y a mi, ahora Jesús es nuestro abogado ante Dios. Jesús lleva nuestra causa ante él ya que Jesús sufrió todo lo que tu y yo podamos estar pasando, por lo que su padre acepta su defensa de nuestro nombre. Estoy segura de que Moisés sufrió en el proceso de ser liberado de su formación dentro del pecado, pero su sufrimiento no fue en vano puesto que el sacó de Egipto a mas de seiscientas mil personas. ¿No crees que tu puedas estar en una situación difícil en este momento para que mas adelante puedas interceder por otro que sufra lo mismo que tu? Muchas injusticias, situaciones y tragedias pasan a nuestro alrededor, pero no es sino hasta que nos ocurre a nosotros que nos despertamos y no damos cuenta de lo que otros están pasando. Despierta y mira que tu no eres el único en tu situación. No eres el único esclavo a _____________ en tu escuela, en tu oficina, o en tu nación. Levántate como Moisés lo hizo, y aunque implique dejar tu reino atrás, ya sea muy cómodo o incómodo, hazlo, porque un día podrás regresar y hacer la diferencia en las vidas de muchos. Tu decisión de dejar atrás la esclavitud no sólo te afecta a ti, afecta a todos los que están esperando ser liberados de lo mismo que tu. Tu pecado en lo oculto es una cárcel a tu alrededor, pero tu testimonio publicado es la llave de la cárcel de otros. No importa lo que tu padrastro el pecado te diga, Dios nunca dejará de ser tu padre quien te ama y dio a su hijo por ti. Cuando Dios te dio su imagen y semejanza te la dio sin condiciones y para siempre. Nunca has dejado, ni dejarás de ser su hijo a quien él ama. ¡Animo, eres libre! Toma las llaves que Dios te entrega para que liberes a otros, descubre el propósito por el cual tu Padre te dejó llegar hasta allí donde estás. Ya no seas esclavo. Se un libertador.

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Su AmorSi amas, Dios está en ti y tu estás en Dios, porque Dios es amor.

1 Juan 4

16 … Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 

Es el amor el que diferencia a los hijos de Dios, del resto.

1 Juan 3

10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 

Juan 13

35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Si su amor fluye en ti es porque haz pasado o estás pasando por un proceso; es porque primeramente haz muerto al yo, para renacer a él; segundo, porque haz recibido a su Espíritu; y tercero, porque haz dedicado tiempo para conocerle; escudriñando su palabra, y caminando en obediencia de su mano.

1. Morir al yo y renacer a él

Para que su amor fluya integro en tu vida es necesario morir al yo.  

1 Juan 3

14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 

1 Juan 4 

7 … Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios; … 

2. Recibir a su Espíritu 

No podemos amar si no hemos recibido al Espíritu Santo.

Romanos 5

5 …porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado. VA: 1 Juan 4:13

3. Conocerle a través de su palabra

El que ama, ama porque conoce a Dios.

1 Juan 2

5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.

Juan 15

10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Podemos dar sin amar, pero no podemos amar sin dar.

1 Juan 3

17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 

18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.

El amor se expresa dando, renunciando, o cediendo algo. Por amor a nosotros Dios dio a su hijo.  De la misma manera, Jesús cedió todo poder y toda autoridad antes de dar su vida por nosotros en la cruz.  

Juan 3

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

1 Juan 3

9 En esto hemos conocido el amor, en que el puso su vida por nosotros;

También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

Juan no nos pide poca cosa, nos pide que amemos de igual manera que Jesús ama; nos pide, que pongamos la vida por nuestros hermanos. 

Juan 15

12 Este es mi mandamiento (dice Jesús): Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 

Según este verso, ¿por quien puso la vida Jesús?

R/ Por sus amigos

¿Quienes son sus amigos?

R/ Los que hacen lo que él les manda

¿Y qué nos manda Jesús?

R/ Que nos amemos los unos a los otros como él nos amó.

Jesús nos está pidiendo que muramos al orgullo y que nos humillemos aceptando y amando a nuestros enemigos; olvidando sus faltas a través del perdón, como lo hizo él.  Porque no puedes amar a Dios, si aborreces a tu hermano. 

1 Juan 4

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 

1 Juan 3

15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

No se trata entonces de amar solamente a los que te aman; sino también, a los que te han herido, fallado, o acusado injustamente.

Mateo 5

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? …

Según este versículo, ¿Que tenemos que hacer para ser hijos de nuestro Padre?

R/ Para ser hijos de Dios tenemos que amar a nuestros enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer el bien a los que nos aborrecen, y orar por los que nos ultrajan y nos persiguen.

Su amor cubre todas las de faltas (Proverbios 10:12).  No cubre unas faltas, las cubre todas; y es ese amor el que él nos pide.  Jesús sabía que Judas le iba a entregar y le amó tratándole igual que a los demás discípulos.  Por ello Pablo declara sin duda alguna: “El amor es sufrido.”

1 Corintios 13

4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Ese amor que todo lo sufre, es el que hizo la diferencia en este mundo; porque quien estuvo dispuesto a sufrirlo todo, terminó con el pecado.

1 Pedro 4

1 Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,

Como Jesús, somos llamados a vencer el mal con el bien; a combatir el pecado en este mundo, con amor.  La Biblia nos dice que por ello padeceremos “un poco de tiempo,” pero a la vez nos desafía a seguir adelante. 

Juan 16

33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

En ningún momento nos aconseja Jesús a ensoberbecernos en contra del mal, al contrario Jesús nos enseña que si nos hieren la mejilla derecha, pongamos la otra (Mateo 5:39).

Hebreos 12

3 Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.

4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

Jesús dio el mejor ejemplo de como vencer el mal: cuando le agredieron, no respondió; sino que encomendó la causa a Dios.  Se como Jesús, cuando alguien te hace mal entrégaselo a Dios; porque es cuando nos quedamos quietos, que abrimos la puerta para que Dios actúe.

1 Pedro 2

20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios.

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;

22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;

23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;

VA: 1 Pedro 3:17

No te canses entonces de hacer el bien; sigue amando, sigue perdonando porque este sufrimiento es momentáneo; pero el amor, y el galardón serán eternos.  

Hebreos 10

35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.  

Y la promesa de Dios es que si siembras amor y esperas pacientemente cosecharas amor.

Gálatas 6

7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.

8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Llénate hoy de ese amor que todo lo sufre y que no guarda rencor.  Vence el mal con la poderosa arma que él te entregó: su amor; para que seas (Como dijo mi hermana Ingrid) lluvia para justos, e injustos; y sol para buenos y malos. 

Reina Valera 1960

Nuevo Diccionario de la Biblia

VA: Versículo de Apoyo

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