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Archive for 27 marzo 2008

fotolia_2794492_xs.jpg Ven mi amada, mi amada ven que yo te quiero mostrar cosa que nadie antes vio, ni oído oyó, esto que tengo hoy para ti no ha subido a corazón de hombre pues para ti yo lo guardé. 

 

Heme aquí Jehová, dispuesta estoy a adorar tu santo nombre en este día. 

Yo te alabo, te exalto, grande y digno eres tu de adorar y alabar oh Padre Celestial.

 

Desde el principio del universo desde su fundación, yo aparté de mis tesoros lo mejor para ti. Tengo un cofre, un cofre hermoso, lleno de preciosos tesoros para ti. Amada ven y póntelos. Son mis besos, son mis caricias y mis abrazos lo que para ti reservé. Llévame puesto hoy a mi. Lúceme a tu alrededor por las calles hoy, lúceme en tu cuello como a un collar. Collar hecho de mis labios que quieren entre tu pecho y tu espalda besándote siempre estar. Quiero que recorras la tierra bajo mi cobertura, bajo mi cuerpo, que así te llevaré de lugar en lugar. Vístete de mi celo, de mi amor, de mi querer, y cálzate con mis pies pues soy yo quien te llevará. 

 

Gracias te doy mi amado por la vida, gracias por tu amor incondicional y eterno. Gracias por que en ti se cumplen todos los deseos de mi corazón aun los que no conocía. 

 

Amada mía quiero beberte, quiero esconderte en mi, pues para mi te hice y para mi te conquistaré. Te restauraré mujer, te lavaré con mi sangre, te daré mi cuerpo a ti para que vivas en él. Dentro de mi te quiero concebir como a un bebé, en mi vientre te tejeré nueva yo te haré. Gózate en mi mujer que te daré nueva vida, nuevos pies para danzar y nueva voz para adorar.

 

Mi amado gracias por tu amor, gracias por tu cuerpo. Todo me lo has dado, todo me has perdonado, mi rebeldía has olvidado, me has devuelto las ganas de vivir, me has devuelto la vida. Me has vestido de honra y dignidad me has trasladado al reino de tu Padre y me has recibido con banquete, en tu mano me llevas como anillo, no me dejas por un momento, guárdame en ti, llévame en ti donde quiera que vayas. 

 

Florecerán los cerezos, se vestirán los lirios de color, pero mis ojos en ti puestos estarán. Es tu primavera la que yo anhelo. Es ese nuevo vestido blanco el que yo quiero ver guindado de tus hombros esculpidos y abrazado a tu cintura de mujer. Quiero ver tus manos alzadas como ramas de palma, rendidas ante mi, dejándose mecer por la ola de tu voz que canta para mi. Quiero percibir el aroma de tu alabanza que se derrama de tus labios y como aceite fresco cae sobre mi.

 

Gracias amado mío porque eres sol que me hace florecer, porque eres lluvia que me reverdece y amor que me alimenta. Gracias por tu boca que me enamora cuando cada mañana crea el mundo una vez mas para mi.   

 

Aguarda mi llegada que pronto estoy a regresar. A mi reino fui para empacar de el todo lo que a ti te quiero mostrar. Lo traeré y ante tus pies lo rendiré y tu me dirás si conmigo te quieres casar. Nada te reservaré pues para ti lo edifiqué. Que te he de negar pues sin ti nada puedo disfrutar. Recíbeme al amanecer, a tu habitación quiero entrar. Deja de tu vida la puerta sin cerrar. Yo llegaré y allí me acomodaré, en el rincón que es mi deseo, en el hueco de tu corazón. 

Te amo mujer. Aguárdame que por ti volveré. 

 

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fotolia_2331068_xs.jpg Este estudio ha sido preparado con el fin de que entiendas cual es el origen de las maldiciones, como llegan a caer sobre nuestras vidas y como te puedes librar de ellas.

maldición.

f. Imprecación que se dirige contra alguien o contra algo, manifestando enojo y aversión hacia él o hacia ello, y muy particularmente deseo de que le venga algún daño. Real Academia Española

La primera referencia que hace la Biblia en cuanto a maldiciones la encontramos en el siguiente pasaje: 

Génesis 3

    14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

    15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

    16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.

    17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

    18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.

    19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Lo primero que quiero recalcar acerca de este pasaje es que la primera maldición de la que habla la Biblia salió de la boca de Jehová mismo. Muchos caemos en el error de pensar que Dios no es un dios que castiga, preferimos verlo como un Dios que siempre ve lo bueno e ignora lo malo. Pero no es así. Dios es un padre responsable que castiga la desobediencia de sus hijos por la misma razón y con la misma intensión que nosotros castigamos a los nuestros.

Proverbios 3

 12 Porque Jehová al que ama castiga,

    Como el padre al hijo a quien quiere.

Lo segundo que quiero que observes es que Dios usa su boca para poner orden en nuestras vidas (como lo hizo en la creación) y así también con su boca trae la maldición a nuestras vidas. Las maldiciones son palabras decretadas a través de nuestra boca. Todo lo que decimos tiene uno de dos: poder creativo o poder destructivo. Lo que no edifica destruye ya que cada palabra que sale de nuestra boca lleva en si poder y si no lo has hablado con propósito de bendición seguramente estás maldiciendo.

Proverbios 18

 21 La muerte y la vida están en poder de la lengua,    Y el que la ama comerá de sus frutos. 

Nuestras palabras son semillas, es por eso que dice que comeremos de sus frutos. Notemos que Dios puso la maldición sobre la tierra (Génesis 3:17) y esta consistía en que la tierra produciría cardos y espinos. En Génesis 1:11 Dios habló palabras positivas sobre lo que la tierra produciría, o sea sembró buena semilla con su boca. En Génesis 3:17-19 Dios habló palabras negativas y así sembró con su boca semilla de maldición. En Dios no hay intermedios; es buena semilla o es mala semilla. La semilla que es mas o menos no existe. Así que debemos tener mucho cuidado con lo que decimos ya que al hablar estamos sembrando y lo que sembramos cosechamos. 

Sembremos vida y no muerte. 

Lo tercero y lo mas importante a aprender de Génesis 3:14-19 es que fue la desobediencia de la mujer y del hombre la que provocó que Dios los maldijera.

Deuteronomio 11

    26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:

    27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,

    28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, …

Dios tiene un sistema sencillo: si obedeces te bendice en gran manera como hijo suyo que eres y si desobedeces te castiga para corregirte y hacer que te vuelvas a él (Deuteronomio 28). 

¿Cuanto nos ama nuestro Padre que a quien ama castiga?

Levítico 26

       15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,

    16 yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

    17 Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

    18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

Hace unas horas que acosté a mis hijos gemelos (de veintidós meses) en sus cunas respectivas le entregué a cada uno su leche. Uno de ellos enojado por que no le quise pasar un juguete tiró su leche fuera de la cuna. Esto lo han hecho ambos ya en muchas ocasiones por lo que últimamente he decidido no alcanzárselas y dejarlos que lloren para que aprendan a no hacerlo ya que me he encontrado recogiéndoselas varias veces cada vez que los acuesto. Salí de la habitación escuchando los gritos de mi hijo que me pedía la leche. Me fui a mi habitación desde donde podía escuchar claramente su llanto. El corazón se me partía en gran manera mas y mas con cada grito que el daba. Ahora que leo lo que Dios dice que hará a sus hijos para que lo busquemos, veo cuanto amor nos tiene porque en realidad disciplinar a los hijos duele en lo mas profundo de el corazón. 

¿Pero por qué Dios llegará a tales extremos de castigarnos de esa manera? 

Deuteronomio 30

    19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

    20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

Porque Dios desea que como hijos suyos que somos vivamos y no muramos.

Dios es nuestra fuente de vida. Dios es quien sopla su Espíritu de vida en nosotros. Cuando pecamos nos alejamos de él y perdemos el acceso a esa fuente de vida que tenemos en él. No estoy hablando de una fuente de vida para este cuerpo solamente sino que también y mas importante aun para nuestra alma. Dios está mas interesado en nuestra alma que en nuestro cuerpo físico ya que el alma es eterna y este cuerpo es temporal. Cuando escuchamos la voz de Satanás como lo hicieron Eva y Adán y le obedecemos a el nos convertimos en sus siervos y todo lo que hagamos tendrá fruto para muerte. Dios utiliza nuestra estadía en esta tierra para mostrarnos lo que sucederá con nuestra alma si morimos siendo siervos de Satanás. Es por eso que Dios, aunque le duela en lo mas profundo de su corazón, castiga este cuerpo para que nuestra alma sea salva. Es sobre esta tierra que se define en que reino permaneceremos por la eternidad. Es por eso que cuando caminamos bajo la voz de Satanás Dios nos maldice y nos permite vivir hoy lo que podríamos vivir por una eternidad si no nos trasladamos a su reino mientras estamos en esta tierra. 

Es la voluntad de Dios que disfrutemos de esta vida y que no permanezcamos indefinidamente bajo maldiciones. Depende de nuestra rebeldía cuanto durará el castigo de nuestro Padre. Él aguarda ansiosamente el momento en que entendamos que es por amor que nos castiga, nos arrepintamos y seamos verdaderamente sus siervos para poder recibir todas sus bendiciones. 

fotolia_1244083_xs.jpgDeuteronomio 30

    1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,

    2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

    3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti,…

Es a través de el arrepentimiento, la confesión de nuestros pecados y aceptar a Jesús como nuestro único Señor y Salvador que le devolvemos la autoridad a Dios. Una vez que reconocemos la autoridad de Dios en nuestras vidas el lleva a cabo una operación sobrenatural a través de su Espíritu Santo con la que él nos ayuda a permanecer en obediencia y no volver a caer en maldición y obtengamos la vida eterna. 

Deuteronomio 30

    6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Dios nos promete que si nos arrepentimos y nos volvemos a él, él por gracia llevará a cabo la circuncisión de nuestros corazones para que seamos capaces de amarlo con todo nuestro corazón y nuestra alma para que vivamos. Ya no será por el cumplimiento de la ley de Moisés que viviremos, será porque él habrá limpiado la iniquidad de nuestro corazón. Nadie ha sido capaz de cumplir la ley, sólo Jesús, por eso necesitamos esa circuncisión para ser capaces de permanecer en su pacto.

El encargado de llevar a cabo esa limpieza en nuestro corazón es el Espíritu Santo. Este se recibe por medio de la fe (Gálatas 3:5), la misma fe con la que hemos aceptado a Jesús como nuestro único Señor y Salvador, la misma fe por la cual somos llamados hijos de Abraham y que nos da acceso al pacto entre Dios y Abraham. 

Gálatas 3

    7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.

    8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.

    9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Si andamos por fe y no por ley ya no caminamos bajo maldición sino que bajo bendición. Y continua:

    10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

Por eso dice la palabra que el justo por su fe vivirá porque ya no dependemos de las obras para vivir sino de la fe que traerá al Espíritu Santo para que lleve a cabo en nosotros la circuncisión de nuestros corazones para que ya no caminemos en pecado. Si nuestro corazón es circuncidado por el Espíritu Dios establecerá su trono en el y estaremos atados a la fuente de vida eternamente.

Ahora algunos pueden estar pensando: “Pero si yo he aceptado a Jesús y me he arrepentido de mis pecados y aun así siento que camino bajo maldición.” Una posible causa de esto es revelada en el siguiente versículo que habla de Jehová:

 

Éxodo 34

    7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Muchos de nosotros hemos sufrido por la desobediencia de nuestra ascendencia. Cuando recibimos a Jesús en nuestro corazón obtenemos derecho a la herencia del reino de los cielos, pero para recibirla debemos caminar en sus pasos. Mas cuando caminamos en los pasos de nuestros padres obtenemos como herencia lo que ellos vivieron y no el reino de Dios. 

Génesis 5

    1 Este es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.

    2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.

Como hijos de Dios que no conocían pecado vivían en el Edén, o sea en el Reino de los Cielos. Y continua:

    3 Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

En este versículo vemos que Adán engendró un hijo (esto sucedió después de haber recibido la maldición de Dios) y ese hijo ya no fue a imagen y semejanza de Dios, sino que a imagen y semejanza de su padre Adán. Set nació bajo la maldición de su padre y de su madre y heredó la imagen ya distorsionada de lo que el hombre debía ser según Dios por lo que Set no vivía en el Edén sino en una tierra maldita. Fue hasta ocho generaciones después de Adán que Lamec ofreció su hijo a Dios para que redimiera la tierra de la maldición bajo la cual se encontraba.

Génesis 5

    29 y llamó su nombre Noé, diciendo: Este nos aliviará de nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que Jehová maldijo.

Si tu no le has dado libertad al Espíritu Santo de entrar en ti y examinar la vida de tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos y tus tatarabuelos con el fin de que te revele sus pecados para pedirle perdón a Dios por esa herencia, es posible que su castigo esté aun sobre ti. Y de igual manera si tu no te arrepientes de tus pecados tus hijos sufrirán el castigo de tu desobediencia.

Levítico 26

    40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,

    41 yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.

    42 Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.

Es necesario que confesemos los pecados de nuestros antepasados, así como también los nuestros, y nos humillemos ante Dios y pidamos perdón por esa iniquidad que hemos heredado y cometido para que nos sea dada una nueva herencia de bendición y no de maldición. Debemos renunciar a lo viejo para recibir lo nuevo por medio de la gracia y no de la ley. 

fotolia_1297662_xs.jpgDeuteronomio 7

    9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;

 

Reina Valera 1960 

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