Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 30 enero 2008

fotolia_1458528_s.jpg La tierra representa el corazón del hombre. La tierra es lo que Dios está trabajando constantemente en nuestras vidas. Nuestro corazón debe estar siempre en un constante crecer y producir, en vez de estar en el desorden y vacío en que Dios lo encuentra en Génesis 1. 

Génesis 1

    9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

    10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

    11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

    12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

 

Vemos que Dios primero separó las aguas de la tierra o sea que puso orden, luego le dio a la tierra un propósito el cual es producir vida. Las aguas representan el conocimiento y es importante que podamos diferenciar entre lo que sale de nuestro corazón y lo que ha sido guardado en nuestro corazón. Es decir, muchas veces sentimos en nuestro corazón hacer algo espontáneo, pero sometemos aquel sentimiento a nuestro conocimiento y experiencia y terminamos decidiendo no darle importancia a aquella corazonada que en muchas ocasiones ha sido puesta allí por Dios con algún propósito. Es por eso que él viene a separar y a llamar cada cosa por su nombre para que podamos reconocer su voz y así podamos hacer su voluntad. Cada vez que no sabemos discernir los sentimientos y deseos de nuestro corazón debemos acudir al Espíritu Santo para que nos enseñe a discernir lo que viene de él y lo que ha sido puesto en nuestro corazón por una mano ajena a la suya.  

Hebreos 8

 10 …Pondré mis leyes en la mente de ellos,

    Y sobre su corazón las escribiré;

    Y seré a ellos por Dios,

    Y ellos me serán a mí por pueblo;

Es sobre nuestro corazón que él escribirá sus leyes, por lo tanto es importante que nuestro corazón esté limpio y ordenado para poder guardar en el sus leyes.

En un corazón limpio es fácil trabajar y sembrar, regar y cultivar, pero en un corazón desordenado el esfuerzo de el sembrador se hecha a perder.

Mateo 13

     18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

    19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

    20 Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;

    21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

    22 El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

    23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Es por eso que debemos guardar nuestro corazón y no permitir que nadie nos arrebate la semilla, no dejar que nuestro corazón se endurezca como los pedregales, ni que los espinos estén arraigados en el. Nuestro corazón debe estar limpio, suave y fértil para que la semilla sea sembrada con facilidad y podamos producir vida lo cual es su propósito una vez que Dios ha puesto orden en el y lo ha limpiado.

fotolia_1533033_s.jpgGénesis 1

    11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así.

    12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

    13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.

Nuestra tierra es completamente dependiente de Dios y de su cuidado. Es él quien puede ver nuestro corazón y lo que en el hay guardado. Ninguna persona puede decir que su corazón es limpio y puro por su propio esfuerzo, sólo Dios puede llevar a cabo la obra de restauración en nuestro corazón. Ninguna persona puede decir que conoce su propio corazón ya que sólo Dios lo conoce.

Proverbios 20

 9 ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón,

    Limpio estoy de mi pecado?

Jeremías 17

    9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

    10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Entonces ¿qué debemos hacer para que la mano de Dios venga a ordenar y a limpiar nuestro corazón y podamos estar seguros de que es una tierra apta para su semilla?

Los siguientes versículos nos dicen claramente que no hay nada mas que Dios pida de nosotros que un corazón arrepentido. 

Salmo 51

    16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; 

   No quieres holocausto.

    17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; 

   Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Contrición: Arrepentimiento de una culpa cometida. Diccionario Real Academia Española

Podemos ver que a Dios no le interesa ningún tipo de sacrificio de nuestra parte. Lo que él busca en nosotros es arrepentimiento, que reconozcamos nuestra condición humana imperfecta como lo es y nos humillemos ante él. 

Recordemos que según lo que hay en nuestro corazón daremos fruto.

Mateo 12

     34 …¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

    35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.

Mateo 15

    18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre.

    19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Si acostumbramos criticar y juzgar con nuestra boca, si deseamos mal a otros o aun si hablamos por hablar no estamos produciendo vida, sino muerte. Nuestro corazón debe estar lleno de vida de manera que cada vez que abramos nuestra boca no salga de ella nada mas que bendición. Necesitamos que él limpie nuestro corazón de toda suciedad he inmundicia que nos priva de pronunciar vida con nuestras bocas.  

Deuteronomio 5

    6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Si Dios no circuncida nuestro corazón en vano será cualquier esfuerzo nuestro por mejorar ya que solamente su mano que nos formó puede llevar a cabo esa operación.

Una vez limpio nuestro corazón, así como el sembrador debe abrir surcos en la tierra para sembrar su semilla, debemos pedirle a Dios que haga lo mismo con nuestra tierra. Que la abra para que la semilla no se pierda.

Hechos 16

    14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Digamos pues: “Señor abre nuestro corazón para que podamos recibir tus mandamientos.” Cuando hemos recibido sus mandamientos y caminamos en obediencia el terminará su obra en nosotros dándonos un corazón completamente nuevo que sea capaz de cumplir todo lo que Dios espera de nosotros.

Ezequiel 11

    18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones.

    19 Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,

    20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

Debemos pues atesorar la semilla que es su palabra y esforzarnos por que esta se arraigue, crezca y fructifique en nuestras vidas para ser agradables a Dios y recibir recompensa.

Levíticos 26

    3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,

    4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

Si nosotros caminamos bajo sus principios él enviará la lluvia que nuestro corazón necesita para producir vida y fructificar y así cumplir su propósito. 

Recordemos que no importa la situación en la que nuestro corazón se encuentre la promesa permanece y siempre es la misma:

1 Reyes 8

    37 Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, añublo, langosta o pulgón; si sus enemigos los sitiaren en la tierra en donde habiten; cualquier plaga o enfermedad que sea;

    38 toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazón, y extendiere sus manos a esta casa,

    39 tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres);

Dios ha prometido restaurarnos y acabar su obra en nuestras vidas como lo hizo en Génesis 1 por amor a nuestros padres espirituales que le siguieron con corazón recto. Si tu hoy te encuentras con un corazón en ruinas, si sientes que tu tierra no está cumpliendo el propósito para el cual fue creada, clama a Dios y pídele que lleve a acabo en ti la restauración de la que habla Jeremías. Toma en cuenta que Israel eres tu y Jerusalén es tu corazón: 

Jeremías 33

Cambiaré la suerte de Judá y de Israel, y los reconstruiré como al principio. 8 Los purificaré de todas las iniquidades que cometieron contra mí; les perdonaré todos los pecados con que se rebelaron contra mí. 9 Jerusalén será para mí motivo de gozo, y de alabanza y de gloria a la vista de todas las naciones de la tierra. Se enterarán de todo el bien que yo le hago, y temerán y temblarán por todo el bienestar y toda la paz que yo le ofrezco.” 

10 »Así dice el Señor: “Ustedes dicen que este lugar está en ruinas, sin gente ni animales. Sin embargo, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están desoladas y sin gente ni animales, se oirá de nuevo 11 el grito de gozo y alegría, el canto del novio y de la novia, y la voz de los que traen a la casa del Señor ofrendas de acción de gracias y cantan: 

 » ” Den gracias al Señor Todopoderoso, 

      porque el Señor es bueno, 

      porque su amor es eterno.

   Yo cambiaré la suerte de este país —afirma el Señor—, y volverá a ser como al principio.”12 »Así dice el Señor Todopoderoso: “En este lugar que está en ruinas, sin gente ni animales, y en todas sus ciudades, de nuevo habrá pastos en donde los *pastores harán descansar a sus rebaños. 13 En las ciudades de la región montañosa, de la llanura, y del Néguev, en el territorio de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, las ovejas volverán a ser contadas por los pastores —dice el Señor—. (Nueva Versión Internacional)

Tu corazón es tierra preciosa y codiciable no la subestimes porque es allí donde Jehová afirma sus pies para reinar en tu vida.

Isaías 66

    1 Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; …

 

Reina Valera 1960 

Anuncios

Read Full Post »

fotolia_427529_s.jpg Es increíble como Dios adapta sus enseñanzas a nuestro lenguaje. Como él se toma el tiempo de encontrar que es lo que nos hace aprender a cada uno y luego lo utiliza para hablarnos a través de ese medio. 

Me encanta sembrar, y cuando digo que me encanta en realidad estoy diciendo que me encanta. Poder abrir la tierra y depositar esperanza para luego aguardar el momento en el que todo mi esfuerzo valió la pena me fascina. Poder llenar agujeros con tierra fértil y luego regarla y poder sentir el olor a tierra húmeda me mantiene todo el invierno esperando ese primer día de la primavera. 

Como se lo podrán imaginar hoy les quiero compartir algo que aprendí a través de la jardinería. Si algo hay que la jardinería a trabajado en mi vida es la paciencia. Vivo en una ciudad con cuatro estaciones por lo que suceden cosas como que lo que se siembra en octubre nace en abril y lo que se siembra en abril se muere en octubre.

La parte que mas me cuesta es la de sembrar en octubre y esperar seis meses antes de poder ver el fruto de mi labor. Estas son las plantas perennes y a mi parecer son de las mas hermosas. Las mas comunes son las que se siembran como bulbos: los tulipanes, los narcisos, los jacintos, etc. Estas plantas perennes tienen algo muy en común y es que una vez que fueron sembradas tienen la paciencia y la dedicación de prepararse por meses para poder crecer y florear el año entrante.   

He sido una persona bastante desesperada, y estoy aprendiendo que no todo lo puedo obtener ¡ya!. Muchas veces el Señor ha puesto promesas en mi corazón y he corrido tratando de ver el cumplimiento de aquello cerca, pero lo único que he logrado es cansarme, desesperarme y frustrarme. Cuando Dios nos hace una promesa nos está diciendo que al final de cierto tiempo obtendremos algo. Pero ¿Por qué Dios nos hace promesas en ves de esperar el momento adecuado para darnos lo que él nos quiere dar sin haberlo mencionado meses o años antes? Porque nos está diciendo: “Prepárate”.  

El momento en que él nos da una promesa él la está sembrando y es en ese momento que nosotros debemos comenzar a prepararnos para el cumplimiento de la misma. Una vez sembrados, por meses, los bulbos se preparan desarrollando una relación cercana con la tierra, echan raíces y buscan nutrirse y alimentarse. Cuando llega la primavera y sus hojas salen buscando el sol, sus raíces están fuertes para sostenerlas en pie y para poder sustentar los nuevos retoños. Es así como nosotros al recibir una promesa debemos acercarnos mas a Dios, llenarnos de él y alimentarnos de su palabra. Debemos fortalecernos en su conocimiento para que cuando llegue el tiempo en el que se cumpla lo prometido estemos bien arraigados a él y no nos falte nada. 

Lamentaciones 3

    24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

    25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

 

Salmos 71

 14 Mas yo esperaré siempre,

    Y te alabaré más y más.

Reina Valera 1960

fotolia_702993_s.jpg La próxima vez que recibamos una promesa, primero echemos raíces en él. Seamos pacientes y aprovechemos el tiempo de espera para conocerlo mejor y prepararnos para ser buenos administradores de lo que él nos de. Recordemos que como nuestro padre su mayor deseo es acercarnos mas a él para que podamos aprender a confiar plenamente en su palabra y así entremos en su descanso. Si sus promesas nos alejan porque caemos en afán y ansiedad, como yo lo he hecho en muchas ocasiones, el propósito de las mismas no se estará cumpliendo. Si queremos recibir lo prometido, como los tulipanes reciben sus hermosos colores en la primavera, entremos en ese descanso, en esa preparación y alimentémonos de la palabra de Dios que tanto necesitamos para poder crecer. 

Read Full Post »

fotolia_4700089_s.jpg Durante el otoño antepasado, mi hija y yo sembramos en nuestro jardín alrededor de doscientos bulbos, lo cual nos tomó una tarde entera. Al terminar yo no podía esperar a la primavera para ver los hermosos tulipanes, narcisos y agapantos que podríamos disfrutar desde la ventana de la cocina. Media hora mas tarde me asomé por la ventana y vi a una ardilla dándose un festín de bulbos según su antojo. Inmediatamente la espanté, pero esta regresaba a escarbar mas cada vez que me daba la media vuelta. Al final me tuve que dar por vencida ya que tengo cosas mas importantes que hacer que estar espantando ardillas. 

Pasó el otoño y luego el invierno y finalmente llegó la primavera. Me di cuenta que de doscientos bulbos, entre veinticinco y treinta lograron sobrevivir el hambre voraz de aquella ardilla. Que de todo nuestro esfuerzo solo un diez por ciento dio su fruto.

Hace unos días oraba con una hermana y Dios usó a esta ardilla para ayudarnos a entender como él siembra en nuestros corazones y luego vienen las ardillas y escarban y echan a perder lo precioso que él ha puesto en nuestro corazón. En muchas ocasiones Dios ha puesto deseos en mi corazón de cambiar y de mejorar o de emprender algo y él me ha animado y alentado a hacerlo pero con frecuencia han venido personas (amistades, familia, vecinos, compañeros de trabajo, etc. ) y como ardillas hambrientas  han escarbado en mi corazón y en cuestión de minutos han devorado lo que Dios había sembrado en mi. A través de sus palabras las personas nos pueden influenciar para bien o para mal, sin querer o queriendo. Pero depende de nosotros si aceptar esas palabras o rechazarlas, si permitirles que nos arrebaten la semilla de Dios o si simplemente aferrarnos a lo que traemos sembrado en nuestro corazón. Muchas veces me han robado por inseguridad mía, porque dudé y cuestioné lo que Dios me había hablado. Otras veces por dejadez, por falta de decisión a emprender lo que he sentido de hacer en mi corazón y en ocasiones por simple temor.

Proverbios 7

  1 Hijo mío, guarda mis razones, 

    Y atesora contigo mis mandamientos.

  2 Guarda mis mandamientos y vivirás,

    Y mi ley como las niñas de tus ojos.

  3 Lígalos a tus dedos; 

    Escríbelos en la tabla de tu corazón.

 

Reina Valera 1960

Cada vez que Dios deposita sus palabras, mandamientos y promesas en nuestros corazones no va a faltar plaga o peste que se interponga. El enemigo quiere mantenernos como tierra que no produce lo que podría y va a utilizar la boca de otros para desalentarnos. Claro que todos producimos algo, pero ¿qué porcentaje de lo que Dios ha sembrado estará floreciendo en nuestras vidas? ¿Acaso será un escaso diez por ciento? 

Debemos estar alerta y pedirle a Dios que nos de la seguridad, la diligencia y el valor para permitir que esos bulbos se arraiguen a nuestro corazón con fuerza y nada pueda evitar que florezcan. Siempre van a haber ardillas en mi jardín, ahora depende de mi encontrar la manera de proteger los bulbos que siembre de ahora en adelante.

fotolia_2925659_s.jpg Cuando Dios nos promete algo, pone un sueño en nuestro corazón o nos pide hacer algo, guardémoslo en nuestro corazón y esperemos atentos a que su voz nos indique cual es el próximo paso a seguir. Mientras esperamos abracemos ese bulbo sabiendo que el que nuestra vida mejore depende de que ninguna peste nos lo robe. Si el se tomó el tiempo de limpiar la tierra, removerla, y abonarla para luego sembrar, no dudemos de que el regresará a regar y a cuidar los bulbos de su jardín. Atesoremos cada palabra, cada mandamiento y cada promesa ya que un jardín no consiste de una flor ni de unas cuantas, necesitamos muchas para ser ese jardín fragante que él anhela ver en nosotros al llegar la primavera.

Read Full Post »

fotolia_4500874_sno2.jpgMateo 1

    21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. VA:Isaías 9:6

Nos dice la palabra que Dios resucitó a Jesús de los muertos y le sentó a su diestra, poniéndole sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero y que sometió todas las cosas bajo sus pies y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia (Efesios 1:20-22).  En pocas palabras, Dios puso a Jesucristo, su hijo, por encima de todo y no hay nadie que tenga mas autoridad y poder que él.

Filipenses 2

    8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

    9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

Hechos 4

    12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. VA: Joel 2, Hechos 2:21

Cuando me case con mi esposo mi nombre cambió, ahora llevo su apellido.  Asimismo, cuando pactas con Jehová y te casas con sus propósitos, él te pone un  nombre nuevo. 

Isaías 62

    2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.

    3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.

    4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada.

Hefzi-bá: Mi deleite está en ella.

Beula: Desposada

 

  Encontramos un ejemplo claro en Génesis 17, en donde Dios, hace pacto con Abram y le da un nombre nuevo.

Génesis 17

    3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:

    4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

    5 Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Del mismo modo, en Génesis 32:28 Dios cambia el nombre de Jacob a Israel.  El nombre que el te da es tu sello de legitimidad y de aprobación.  Es el sello del pacto perpetuo que Dios hace contigo.  Es tu garantía y tu protección.

2 Corintios 1

     21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,

    22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. VA: Efesios 1:13-14

Observemos que en el antiguo testamento cuando el rey sellaba un edicto este era irrevocable.  Así mismo cuando Dios te sella con un nombre nuevo, este es para siempre.

fotolia_3124204_s.jpgEster 8

8 … porque un edicto que se escribe en nombre del rey, y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado.

Isaías 56

    5 yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.

La palabra “endosar” se define como 1. Firma que valida algo, 2. Aprobación explícita y formal.  Un cheque sin la firma del propietario no tiene valor, ni puede ser redimido en el banco por su precio.  Su nombre es el que te da valor, su nombre es el que endosa tu vida para presentarte aprobado y sin mancha ante Dios (Efesios 5:25-27, Colosenses 1:21-24, Judas 1:24).  Tu precio es la sangre de Jesús, que te da un nombre nuevo (el de hijo).  

Juan 1

    12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Cuando un niño es adoptado recibe el apellido de sus nuevos padres, de igual forma cuando él te adopta recibes su nombre.

Efesios 1

    4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

    5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

La palabra “aval” se define como: 1. Escrito en que alguien responde de la conducta de otra persona. 2. Firma que se pone al pie de una letra u otro documento de crédito, para responder de su pago en caso de no efectuarlo la persona principalmente obligada a él.  Cuando Jesús nos da su nombre nos está avalando.  El está respondiendo así por nuestra conducta errónea, como un padre respondería por las faltas de su hijo.  El pagó por nuestros pecados y por todas nuestras deudas en la cruz para que nosotros gozáramos de su herencia: La vida eterna.

Cuando el testador muere el que reclama la herencia es aquel que lleva el nombre del que murió. 

Efesios 1

    11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

Hebreos 9

    15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

    16 Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador.

    17 Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive.

La palabra “redimir” se define como: 1. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio. 2. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título. 

Isaías 43

   1 Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. VA: Tito 2:13-14

En la Biblia tenemos como ejemplo el caso de Nohémi que enviudó.  También murieron sus dos hijos, dejando viudas a sus nueras Orfa y Rut.  Nohémi queda desamparada y desposeída.  Booz (segundo pariente mas cercano a su esposo) redime a Nohémi cuando paga el precio por las tierras de su esposo, recuperando así su heredad y desposando a su nuera Rut (dándole un nombre nuevo).  Es interesante notar que de esta unión nació Obed, que vino a ser el abuelo de David del cual saldría después, el Señor Jesús (Mt. 1:5,  Rut 4:1-10).  Quiero recalcar que él que redime tiene que pagar un precio.  Como Booz, Cuando Jesús nos redimió de la esclavitud al pecado pagó el precio para que nos fuera devuelta nuestra heredad (la vida eterna).  Sin embargo, Jesús no compró nuestra herencia con dinero, Jesús la compró con su sangre.

1 Corintios 6

    20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Isaías 52

    3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.

1 Pedro 1

     18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

    19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

Recordemos siempre que su nombre está por encima de todo.  Dice la palabra que en su nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán (Marcos 16:17).  Cuando preguntaron a Pedro con qué potestad, o en que nombre había sanado al enfermo, este contestó: “en el nombre de Jesucristo de Nazaret” (Hechos 4:10).  Pablo llevó su nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; (hechos 9:15) Así que dice la palabra que  somos embajadores en nombre de Cristo (2 Corintios 5:20). También está escrito que todo lo que pidiereis al Padre en su nombre, él te lo dará (Juan 16:23). 

Colosenses 3

  17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. VA: Efesios 5:20.

Dice en Proverbios 22:1 que “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,” y que mejor nombre hermanos que el nombre: “JESÚS.”

VA: Versículo de Apoyo

Reina-Valera 1960

Diccionario de la Real Academia Española

Nuevo Diccionario de la Biblia

Read Full Post »

fotolia_2655822_s.jpgEntré a tu recamara y me deleité, me llené, me sacié y luego no supe que pedir. 

He sentido tu mirada observándome de principio a fin esperando mi respuesta. 

 

Llegue a ti hace algunos años sin saber de donde salí, 

sin saber hacia donde seguir. 

Me tomaste, me adoptaste y me enseñaste la correcta manera de vivir. 

Me llamaste por mi nombre y yo respondí, 

me volví a ti, me así de ti.

Ahora no quiero mas salir. 

 

Me muestras el mundo por tu ventana y me preguntas a donde quiero ir, 

yo solo respondo que quiero siempre estar cerca de ti. 

Me muestras el mundo una vez mas y me dices que necesitan de mi, 

necesitan que te lleve a ti en mi. 

Me halagas con ese honor Señor, con el honor de llevarte en mi, 

quiero servirte, quiero obedecerte, mas quiero una vez mas volver a ti. 

 

“Heme aquí, envíame a mi”, te digo, 

mientras titubeo y tiemblo. 

Me sonríes mientras me vez salir. 

Me llamas y dices: “Esposa regresa pronto a mi.” 

Desciendo por la colina gozosa como la recién casada, vestida de tus amores, saciada de tus labios, tan dulces labios que me acarician con cientos de palabras de amor.

 

Eres mía, yo te celo, yo te veo, y te tomo. 

Eres mía, no te dejo, te desprecio y me muero. 

Vuelvo a ti loco loco quiero amarte para mi te quiero. 

No te vayas ven y habita entre mi amor y mi deseo. 

No te vayas ven y duerme bajo mi pecho déjame ser tu escudero. 

No te entiendo, no te entiendo te he dado por lecho mi cuerpo entero, no he dejado nada apartado todo todo te lo he dado, ¿qué mas quieres?, ¿porqué callas? dime ahora que deseas…..

 

Es a ti a quien yo quiero, es a ti que no llevo. 

Eres inmenso, eres sin fin, no cabes dentro de mi. 

Tómame pues y hazme parte de tu cuerpo mi fuerte herrero fúndeme a tu cadera para que no pueda nunca separarme de ti. 

No me envíes, ven conmigo, llévame de la mano, sin ti no puedo.

 

Ven mi niña y te haré mujer te mostraré de donde viene el crecer. 

Está en mi boca, esta en mi voz, en ese susurro antiguo que existe entre dos. 

Nada nuevo, nada escondido, todo está entre tu y yo. 

No falta nada entre los dos, todo está entre tu si y mi amor.

Ven déjate amar, ven déjate desnudar, que con mis óleos haré sanar tus heridas en un respirar. 

Tu cintura que es de almíbar a mi paladar la quiero yo abrazar, 

y a ella, mi necesidad de tenerte aquí, amarrar.

 

Llévame a tu profundidad, muéstrame tus misterios, empápame de ti. 

Que las olas de tu mover en mi vida, me bañen, no me dejes como a la arena a la orilla sedienta siempre de mas. 

Vuélvete a mi y dame la forma que tu quieras, derrámate sobre mi como los ríos que no hay montaña que no puedan partir. 

Acaríciame con tu calor, hazme reverdecer. 

Todo lo que tu amor en mi sembró, ayúdalo a nacer,

no dejes en mi semilla sin florecer.

Espérame aquí que pronto volveré.

 

¡Hay mi amada como te adornaré!,

Cuando te vea venir en mis tesoros buscaré,

y de ellos tomaré lo precioso que para ti guardé.

Ven y déjate vestir, ven y hazme sonreír,

quiero verte ser, sabiendo que me perteneces a mi.

Read Full Post »

 

fotolia_5763486_s.jpg De el polvo de la tierra creó Dios al hombre, lo formó con su imagen y lo esculpió a su semejanza. Sopló aliento de vida en el para que pudiera amar, reír, y gozar, para que pudiera sentir lo que es llevar dentro la vida del que lo creó y luego deseara alabar. Y le proveyó Dios de un recipiente especial moldeado por sus manos para que en el retenga ese soplo de vida.

 

Proverbios 4

    23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; 

   Porque de él mana la vida.

Es en nuestro corazón hecho de tierra que está su firma indeleble como creador de la vida. Firma hecha con la tinta de su amor que corre por nuestras venas y que fue derramada en la cruz.

Levítico 17

    11 Porque la vida de la carne en la sangre está…

Procuremos mantener el corazón semejante al de nuestro padre. Es decir una tierra que abunda en todo tipo de vida, una tierra fácil de labrar, una tierra fértil que reciba la semilla y la sustente hasta verla fructificar, una tierra que le devuelva el esfuerzo a quien la trabaja.

Rindamos homenaje a Jesús con nuestro corazón. Si nuestro corazón es puro, nuestras obras también lo serán para honra y gloria suyas.

Que nunca falten los ríos abundantes en consejos y palabras alentadoras. Que las montañas estén siempre cubiertas de árboles que purifiquen el aire a nuestro alrededor. Que la vida rebalse de nuestro interior para que nuestras familias, amigos, vecinos, ciudades y países sean empapados de esperanza y de un nuevo amor.

Juan 7

  38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Esta tierra que el nos dio tiene el potencial de convertir pequeñas semillas en árboles. Tiene la paciencia para cuidar y sustentar células el tiempo que sea necesario hasta verlas convertidas en bosques espesos. Esta tierra que él nos entregó tiene en su interior un fuego que debemos alimentar, una pasión que debemos descubrir, una misión que está a punto de comenzar. 

¿De que sirve la semilla si la tierra no abre su costado para dejarla entrar?

Si nuestro corazón no recibe la palabra en vano fue hablada.

¿De que sirve la semilla si la tierra no la abraza hasta verla germinar?

Si nuestro corazón no retiene la palabra perdemos las promesas que en ella hay.

¿De que sirve la semilla si la tierra no cree que esta puede fructificar?

Si nuestro corazón no tiene fe no tendrá la paciencia para ayudar la semilla a crecer.

fotolia_5161912_s.jpg  Pidámosle a Dios que haga surcos en nuestros corazones, que prepare nuestra tierra para su buena semilla, para que en el tiempo de la siembra nuestros corazones estén hambrientos.

Seamos diligentes con la semilla que ya fue sembrada, cuidemos la porción de vida que hay en ella y multipliquémosla donde quiera que encontremos un valle ya surcado. 

La lluvia vendrá y hará brotar lo que hallamos guardado. El sol saldrá y revelará que tipo de fruto podremos saborear. Y en el tiempo de la cosecha Jehová descenderá a saciar su paladar. Preparemos nuestra tierra, sembrémosla y cultivémosla para que nuestro Dios en ella se pueda deleitar y quiera venir a morar.

Read Full Post »

fotolia_971424_s.jpg Hace unos meses recibí la llamada de una hermana en Cristo cuya voz estaba muy quebrantada. Me llamaba para pedirme que orara por una situación personal muy difícil por la cual estaba pasando. En el momento me sentí sin preparación debido a que yo nunca he pasado por algo similar. Comencé a orar dudando en mi mente si Dios quería consolar a alguien en aquella situación a través de mi boca. Pero el Espíritu Santo se encargó de mi duda y además de que palabras suaves y confortantes salieran de mi boca ¡como por obra del Espíritu Santo! 

Durante esa oración el Señor dijo algo que a mi parecer es lo mas hermoso que le pudo haber dicho ante aquella situación, le dijo: “Para llegar a lastimarte a ti, tuvieron que pisotear mi corazón, porque es allí donde tu estás plantada hermosa rosa fragante…” 

 

Aun yo no terminaba de pronunciar aquellas palabras, y no pude evitar llorar porque pude sentir su dolor cada vez que alguien nos hiere. Pude sentir que nuestro sufrir no le es ajeno. Entendí que si a nosotras nos duelen las heridas es porque somos imagen y semejanza suya y respondemos igual que él responde a estas. Comprendí que cada vez que nos lastiman o lastimamos alguien él se duele con nosotras. No se ustedes, pero cada vez que me han herido y he clamado a Dios, en mi mente me lo he imaginado como un Dios fuerte y siempre con la misma expresión sonriente de “todo saldrá bien, confía en mi y ya verás”. Pero nunca lo había percibido como un Dios que sufre lo que nosotras sufrimos, o que siente lo que sentimos en uno de esos momentos y que nos entiende y nos acompaña como el mejor de los amigos.

 

Me tocó tanto el haber hecho aquella oración: me enamoró, me confortó, me fortaleció y me acercó a él. Si bien es cierto el Señor le estaba hablando a otra persona, pero yo recibí tanto. Se que él no tiene una sola rosa en su corazón, se que por lo menos tiene unos cuantos jardines. Así que ahora trato de visualizarme allí plantada en el corazón de Dios lo que trae mucha paz y descanso a mi vida. Además pienso que si estoy plantada allí, tengo mis raíces en la mejor tierra que jamas podría existir, y estoy bajo el cuidado meticuloso de el mejor jardinero que pueda haber. 

Salmo 17

    7 Muestra tus maravillosas misericordias, 

    tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,

    De los que se levantan contra ellos.

    8 Guárdame como a la niña de tus ojos;

    Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

 

 Reina Valera 1960

 

    Hermanas, al igual que el salmista le pido a Dios que nos guarde como a la niña de sus ojos y ¿que mejor lugar que allí en su corazón?, que no nos suelte, que nos sustente y nos ayude a crecer. 

 

¡A florear se ha dicho hermosas rosas fragantes!


Read Full Post »

Older Posts »