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Archive for 19 diciembre 2007

fotolia_1234023_s.jpgRomanos 8

     28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

     29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

     30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Él te predestinó para que fueses hecha conforme a la imagen de su hijo (no conforme a otro hombre), para que fueses justificada y glorificada.  Dios te justifica cuando arrepentida le confiesas tu pecado; y se glorifica, cuando su belleza y sus virtudes se manifiestan en ti.  Porque creo en esta palabra hermanas, quiero compartirles mi experiencia y decirles: “Si le amas a él, todo te ayudará a bien.”  Tus experiencias no solo te ayudarán a ti; sino que también, a otras mujeres que se encuentran luchando contra lo mismo que tu enfrentaste, y venciste a través de Jesucristo.  

Jesús dijo en Marcos 7:

   15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

 Santiago 1

    14 …cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

    15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Concupiscencia: Deseo desordenado de bienes materiales y placeres deshonestos.

La concupiscencia es un deseo dentro de ti.  No es un deseo noble que busca agradar a Dios o a su prójimo; es un deseo egoísta que busca satisfacer tu ego.  Ejemplos de deseos desordenados serían: La Codicia (Afán excesivo a las riquezas), La Envidia (Deseo de algo que no se posee), La Avaricia (Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas).  Somos tentados cuando buscamos saciar estos deseos desordenados, yendo así en contra de la voluntad de Dios.  Por ejemplo: Eva deseaba tener mas conocimiento y mas poder, no estaba satisfecha siendo la hija de Dios.  La serpiente conociendo su insatisfacción la tienta ofreciéndole ser como Dios, si esta accede a ir en contra de la voluntad de su Padre.  Eva accede; alejándose de la presencia de Dios, renunciando así a sus derechos como hija.  La insatisfacción te hará susceptible a caer en tentación; porque crea un vacío en ti, que inconscientemente tratarás de llenar; cada vez que envidias, codicias o te comparas con otra persona la estas alimentando, haciéndola mas grande y mas difícil de satisfacer.  El enemigo tratará de robarte la identidad que Dios te dio, la identidad de hija; alejándote de su presencia a través del pecado.  Si estás contenta siendo la hija de Dios, si tienes una identidad definida en Jesucristo, cuando venga a tentarte le dirás: “no gracias, estoy satisfecha siendo quien soy, soy la hija de Dios.”  

Jesús fue tentado, y no pecó porque estaba satisfecho con el propósito por el cual Dios le envió a la tierra; porque estaba lleno del Espíritu Santo, porque conocía la palabra, y porque tenía una intima relación con su Padre.

1 Timoteo 6:8 dice: “teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” Durante mi adolescencia no solo tenía “sustento y abrigo” tenía salud, pero yo no estaba contenta con mi contextura física, quería ser mas delgada, específicamente quería tener piernas mas delgadas, no apreciaba el propósito por el cual Dios me dio dos piernas y aunque estas me llevaban y traían yo no estaba satisfecha.  La insatisfacción viene cuando te alejas de los propósitos divinos, porque si estás en él y dentro de sus propósitos todo vacío será llenado y toda sed será saciada.

Cuando leí en una revista de “Vanidades” que los Romanos vomitaban después de comer, me fue fácil caer en tentación y comencé a practicarlo.  Yo sabía que estaba mal; no solo porque lo hacia ha escondidas, sino también porque me avergonzaba el hacerlo y porque la bulimia tomó el control de mi vida y se convirtió en adicción.  Tu tienes el control de tus acciones hasta que accedes a la tentación y pecas, una vez que pecas, el pecado toma el control de tu vida. 

Romanos 6

    16¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Yo sabía que con mis propias fuerzas no podía vencer, por lo que un día me arrodillé y se lo entregué a Dios y él me liberó.  Con su ayuda logré vencer la bulimia.  Pero luego comencé a comparar mis mamas con las de otras mujeres.  Lo hice  diariamente hasta que mi insatisfacción fue tal, que llegué a someterme a una reducción de estas sin importarme el propósito por el cual Dios creó esta parte de mi cuerpo.  El propósito de las mamas es que nutras a tus hijos a través de la producción de leche.  Me llené de vanidad y renuncié al derecho que Dios me había dado como hija, al derecho de amamantar a mis hijos.  La vanidad es vacía, pasajera, egoísta, es infructuosa, arrogante, insubsistente, busca agradarte a ti misma y al hombre; no a Dios, busca nuestra gloria; no la de Dios, busca que te halaguen por tu apariencia; no por tus virtudes.  La satisfacción al practicarme el procedimiento fue pasajera, ya que trajo culpa y vergüenza a mi vida.  Cada vez que madres hablaban de como amamantaban a sus hijos; yo me quedaba callada, sintiéndome juzgada por sus palabras.  Que bueno que Jesús vino por lo que se había perdido, que bueno que él vino por los pecadores, él vino por mi hermanas.  Él me perdonó, me justificó y sanó mis heridas.  Gracias a que él me liberó de toda vergüenza y culpa, hoy puedo ser transparente y ayudar a otras personas que están pasando por la inseguridad y la falta de autoestima que yo pasé.  Para la honra y gloria de Dios. 

Isaías 54

    4 No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud….

Pienso que es muy importante estar contenta con quien eres.  Y que como hijas de Dios tenemos la responsabilidad de enseñarle a nuestros hijos a amarse y a aceptarse tal y como son.  Este cuerpo es temporal, y aunque tenemos la responsabilidad de cuidarlo; ejercitándolo, nutriéndolo y vistiéndolo con decoro; no es la voluntad de Dios que te enfoques en tu estatura, en el color de tus ojos, en el tamaño de tus piernas o en el color de tu piel.  El quiere que te concentres en el propósito para el cual cada uno de tus miembros fue creado y por encima de todo en el propósito por el que fuiste creado.  Fuiste creada para amar.

Si Dios te ha bendecido con salud, porque someter tu cuerpo a procedimientos innecesarios solo para verte mejor.  Si te sientes insegura por tu apariencia o si una voz te dice que no te van ha amar por la forma en que te ves, no le creas.  Yo pensaba que me iban a amar solo si era bonita, pero no es cierto; Dios me ha rodeado de amor y los que me aman, me aman por quien soy, no por como me veo.  Solo el sentirte amada por él te devolverá la seguridad, y el amor a ti misma.  No valemos por nuestra apariencia, valemos porque somos hijas de Dios.  Él no ve, lo que ve el hombre. Él ve tu corazón; porque la verdadera belleza, la eterna, radica en el corazón.  Él te predestinó para que fueses hecha conforme a la imagen de su Hijo.  Jesucristo debe ser tu único espejo.

Romanos 8

    29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Si tienes un pasado, hoy Dios te dice; no tienes porque avergonzarte mas de el, yo di a mi hijo por ti, para que por gracia recibas perdón por tus pecados y puedas caminar con la cabeza en alto.  Entrégale tu vida a él y nunca más tendrás que compararte con otro porque en Cristo Jesús tendrás una nueva identidad.  En Cristo Jesús eres la de hija de Dios.

Romanos 8

    33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

    34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros…

    37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Por medio de aquel que te amó eres mas que vencedora, no hay adicción que no puedas vencer, vacío que él no pueda llenar y pecado que él no pueda borrar.

Declara hoy: “Soy la hija de Dios, estoy satisfecha con quien soy y no quiero ser otra.”

Busca sus propósitos; y él te justificará y glorificará, transformándote conforme a la imagen de su hijo; plasmando así en ti la verdadera belleza, la del corazón y tu belleza interna se dejará ver en tu exterior.

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fotolia_328412_s.jpg He tenido imágenes de la última nevada grabadas en mi mente por varios días. Aunque se que es tiempo de invierno, nunca deja de sorprenderme la primera nevada cuando un día me levanto, veo por la ventana y una vez mas Dios ha borrado todo lo que distingue una cosa de la otra. De un momento a otro Dios tiene la magnifica habilidad de pintar todo del mismo color. Color de pureza, de limpieza, de pulcritud. Lo que era un árbol grande y robusto ahora es igual que todos lo demás, lo que era una calle de tierra con agujeros ahora no se distingue de la pavimentada, y hasta la casa mas humilde tiene la misma cobija blanca que la mas ostentosa.

Unas semanas atrás millares de árboles se vestían sus mejores colores. Lucían sus hojas coloradas como quien lleva con orgullo condecoraciones en el pecho por sus logros obtenidos durante el año que está por terminar. Pero llegó el momento en el que Dios expresa la justicia, la igualdad y la equidad de su reino, y como en un enorme lienzo pintó las montañas y los valles y todo lo que en ellos hay de blanco. La nieve es una capa de humildad, un manto de igualdad. La nieve es ese vestido temporal que nos da a todos cuando nos desvestimos ante de Él. La nieve es ese símbolo de que ante sus ojos todos somos iguales. Requiere humildad dejarse cubrir de nieve.      

Puedo ver por la ventana un roble alto, hermoso, de tronco grueso y esbelto y de ramas anchas. El otro día mientras admiraba la última nevada, veía este árbol espléndido aun vestido de gala. Se dejaban ver bajo la blanca nieve aun sus abundantes hojas rojas. Una mancha roja en medio de un blanco mar. Una gota de vino derramada sobre un hermoso mantel. Una voz que grita en medio del silencio que Dios ordenó. Así es el orgullo. Y me pregunto: ¿Cuantas veces mi orgullo ha interrumpido la obra perfecta de Dios?, ¿Cuantas veces me he jactado de algún pequeño logro queriendo ser mas atractiva que los demás? ¿Cuantas veces me he negado la entrada a ese reino de justicia, igualdad y equidad por lucir mis propios colores?

El orgullo es enemigo de la armonía, de la hermandad, y de la igualdad. El orgullo atrasa el curso de lo que Dios ha preparado para nuestras vidas. El orgullo hace que nos distingamos por nuestra desobediencia al llamado a la humildad que todas tenemos. No tratemos de sobresalir ante la multitud con orgullo, sino ante los ojos de Dios con humildad, porque al que se humilla Dios lo levanta.

Salmo 147

    6 Jehová exalta a los humildes, Y humilla a los impíos hasta la tierra.

El Rey David aun siendo un rey de muchas conquistas y victorias supo hacer a un lado el orgullo y darle la gloria y la honra a Dios en todo. Me encanta cuando en el siguiente versículo el reconoce que es Dios quien nos limpia y nosotros a nosotros mismos.

 

Salmo 51

    7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.

Si nos ponemos a pensar, cuando lavamos nuestros cuerpos antes nos desvestimos. De igual manera si le hemos pedido a Dios que nos limpie antes debemos desvestirnos, como los árboles lo hacen. Tal vez sentimos que no avanzamos o maduramos espiritualmente y puede ser que aun llevamos por vestido el orgullo. Debemos dejar de ocultar nuestras imperfecciones con nuestros logros, con lo que hemos alcanzado o aun con justificaciones. Desvistámonos ante Él, sin temor, ya que ante sus ojos no somos ni mas ni menos que los demás. Entremos a ese reino de justicia, igualdad y equidad donde todos somos sus hijos y a todos nos da vestidos nuevos de esperanza, honra y dignidad si seguimos el orden que Él ha dispuesto.   

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fotolia_4299529_s.jpgGénesis 1

   6 Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

    7 E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

    8 Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo.

En el primer estudio de esta serie vimos como el cielo representa nuestra mente, y aprendimos que para que Dios trabaje en nuestras vidas debemos tener una mente abierta que de lugar a las manifestaciones del Espíritu Santo y de su poder. En este pasaje vemos que Dios ordenó que hubiese expansión en medio de las aguas y luego a esa expansión le puso por nombre Cielos. Dios abrió un espacio en medio de las aguas que ya existían, y esas aguas representan el conocimiento que hay en nosotros.

Isaías 11

    9… porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Dios necesita abrir campo en medio de nuestro conocimiento, en medio de todas nuestras ideas, en medio de lo que hemos aprendido, en medio de lo que creemos, para que exista esa expansión abierta o sea esa mente abierta donde se pueda mover la fe. En una mente demasiado lógica no hay espacio para el poder sobrenatural de Dios. Una mente llena de fantasía fácilmente confunde lo que viene de la boca de Dios y lo que no. Una mente saturada de conocimiento erróneo difícilmente asimilará una palabra revelada por el Espíritu Santo. 

Es así como Dios nos comienza a trabajar: primero el ilumina su área de trabajo (como lo vimos en el estudio titulado La Luz) para ver en que condición está nuestro espíritu, y luego el abre campo en medio de nuestro conocimiento para poder escribir sus leyes y mandamientos. 

 

Génesis 1 

    9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.

    10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

Hasta ahora hemos visto que la luz es la palabra de Dios, que el Cielo es la mente, la tierra nuestro corazón y el agua el conocimiento. Al conocimiento que hemos acumulado a lo largo de nuestras vidas Dios le puso por nombre mar en el momento que reunió las aguas y las separó de la tierra. Es muy importante tomar nota de que en este pasaje Dios separa lo que es agua de lo que es tierra, o sea lo que es conocimiento de lo que viene del corazón. A medida que crecemos y que vamos acumulando experiencias, muchas veces confundimos lo que es conocimiento con lo que es un sentimiento de nuestro corazón. Les voy a compartir como ejemplo el hecho de que por muchos años vi a mis padres discutir amargamente por cualquier motivo o razón que pudieran encontrar. A medida que crecía en medio de sus pleitos me fui llenando de este conocimiento erróneo de que el matrimonio era por definición una discusión sin fin en la que no había tiempo para dedicarle a los hijos. Poco a poco los deseos de mi corazón como mujer fueron reemplazados por estrategias mentales de defensa como: “Yo no me voy a casar, yo quiero ser feliz y disfrutar la vida” o “¿Para que tener hijos si no los podré hacer felices?”. En mi había desorden, el conocimiento que yo adquirí a través de una mala experiencia estaba mezclado con lo que eran mis sentimientos, mis anhelos mis deseos. Dios vino a mi vida y comenzó a limpiar mi corazón, comenzó a separar las aguas y descubrir la tierra, a descubrir mi corazón y lo que en el había.

Éxodo 14

    21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

    22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

Cuando Moisés extendió su mano sobre el mar estaba haciendo lo mismo que Dios hizo cuando ordenó que hubiese expansión en medio de las aguas, estaba abriendo camino en las mentes del pueblo de Israel para que el poder de Dios se pudiera manifestar. El pueblo de Israel fue esclavo por cuatrocientos años, sus mentes estaban llenas de malas experiencias, de sufrimiento, de un conocimiento de la esclavitud acumulado a manera de un mar, a manera del mar que estaban por cruzar. Dios tuvo que abrir camino para la fe de su pueblo en medio de las aguas. Dios vino a mi vida y encontró mi corazón inundado por malos recuerdos de el matrimonio de mis padres y trabajó en mi y abrió lugar en medio de todos esos recuerdos para que yo pudiera caminar por ese camino hacia el deseo de mi corazón sobre tierra seca como lo hizo el pueblo de Israel. De cierta manera mi temor a casarme y a tener hijos era igual al temor de Israel a entrar en el desierto y perder la seguridad que tenían en Egipto, donde no eran libres de hacer lo que querían pero tenían alimento seguro. Israel tuvo que caminar en medio de un mar para poder dejar el pasado atrás y seguir hacia algo nuevo, yo tuve que atravesar mis temores y recuerdos que se acumulaban frente a mi y tomar la decisión de seguir el verdadero deseo de mi corazón, que era formar una familia.

No es malo usar nuestro conocimiento para evaluar un deseo de nuestro corazón y decidir si nos conviene seguirlo o no. Siempre y cuando sea conocimiento bien fundamentado. Cuando usamos nuestro conocimiento así, este viene siendo como un río que fluye sobre nuestra tierra, es decir como sabiduría que riega nuestro corazón.

Ezequiel 36

    25 Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

Aquí Dios nos habla de que el nos limpiará con agua. Con agua también limpió la tierra en tiempos de Noé cuando la tierra estaba llena de maldad. Dios hizo llover hasta que los montes fueron cubiertos y todo lo que respiraba murió. La lluvia es agua limpia como la que menciona Ezequiel 36:25, y cuando el hace llover sobre nuestra tierra el nos está dando su conocimiento, su sabiduría, para que nos podamos deshacer de todo lo malo en nuestras vidas y salvar lo bueno como Dios salvó a Noé. Si le pedimos a Dios que nos llene de su conocimiento el lo traerá sobre nosotros como un diluvio y hará que ríos de sabiduría fluyan hasta formar en nosotros un mar de su conocimiento.

Entre tanto que Dios pone orden en su creación, o sea en nuestro interior, nuestro esfuerzo por seguirle y estar dispuestos a hacer su voluntad viene siendo como la travesía del pueblo de Israel. Ellos salieron de Egipto buscando algo mejor, nosotros decidimos seguir a Dios para ser mejores cada día y estar mas cerca de Él.

Deuteronomio 11  

    10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

    11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;

    12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

La tierra a la que Dios nos quiere llevar es a ese corazón humilde y sencillo que bebe el agua, o sea, que recibe la palabra de Dios, no la desecha. Y lo que nos promete Dios en este versículo, es que, si bebemos la lluvia del cielo, es decir su conocimiento que nos limpia, Él nos cuidará y sus ojos siempre estarán sobre nosotros.

Salmo 1

    2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

    Y en su ley medita de día y de noche.

    3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

    Que da su fruto en su tiempo,

    Y su hoja no cae;

    Y todo lo que hace, prosperará.

¿Quien será como árbol plantado junto a corrientes de agua? El que se deleita en la ley de Dios y medita en ella de noche y de día. La ley, es la palabra de Dios, es allí donde la encontramos. Nótese que la promesa no es que nos plantarán junto a corrientes de agua. Nosotros debemos meditar en la ley de Jehová de día y de noche si queremos ser como árboles plantados junto a corrientes de agua. Si en la ley de Jehová está nuestra delicia seremos como árboles plantados junto a corrientes de agua. En otras palabras, somos nosotros los que nos plantamos junto a corrientes de agua viva, y lo hacemos meditando en su ley de día y de noche y permaneciendo en ella. Esa corriente de agua viva es el conocimiento que adquiriremos a través del estudio de su palabra. Y la promesa es que si constantemente bebemos de su palabra daremos fruto en su tiempo, nuestra hoja no caerá y todo lo que hagamos prosperará.

Salmo 23

    1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

    2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

    Junto a aguas de reposo me pastoreará.

El hecho de pastorear implica cuidar, velar, alimentar, guiar, ayudar… y Dios lo hace junto a aguas, es decir cerca del conocimiento. La ignorancia da lugar a la inseguridad, al temor, al estrés, pero el conocimiento trae paz, descanso, seguridad, y a medida que nos llenamos mas y mas de su conocimiento nos vamos dando cuenta de que en realidad nada nos faltará, que en realidad podemos vivir confiados. Es el conocimiento de las promesas, del amor, del poder, del perdón de Dios escritos en la palabra lo que trae descanso a nuestras vidas.

Juan 4

    14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

 

El agua de la que Jesús hablaba es esa agua que emana, que brota, que fluye a borbollones en las páginas de la Biblia, esa agua que aquieta toda interrogante, que sacia toda necesidad, que lava todo pecado, y limpia toda herida hasta que nos sentimos hijos, herederos y participes de la vida eterna. Esa agua que nuestro padre quiere que recibamos en abundancia. Ese conocimiento pleno de la voluntad de Dios para cada uno de nosotros.   

Mateo 3

    11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Juan bautizaba en agua para arrepentimiento. Juan fue enviado por Dios para anunciar la venida de Jesús y preparar camino en los corazones para Él. Primero Juan abría camino, como lo hizo Dios en medio de las aguas, y como lo hizo Moisés en el mar. Juan estaba preparando camino en medio de el conocimiento erróneo que había en los hombres y los bautizaba en agua, o sea los bautizaba en nuevo conocimiento. Si nosotros no conocemos la ley de Dios, no tenemos manera de saber cuando fallamos. Juan bautizaba en agua para arrepentimiento, el enseñaba y daba a conocer la palabra de Dios para que se pudieran arrepentir de sus faltas. 

Juan 3

    3 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Tener conocimiento de la palabra de Dios es un requisito para entrar en el reino de los cielos. Si no conocemos lo que es el reino de los cielos no sabremos en que dirección caminar, ni siquiera sabremos si estamos cerca o lejos. Es al estudiar la palabra que nos damos cuenta de todo lo que debemos dejar morir en nosotros para que Dios haga retoñar lo nuevo. 

 

Apocalipsis 21

   6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

 

El agua nos da la vida, y es gratuita para los que la pedimos. Nuestro Dios aguarda y anhela como un Padre amoroso que le pidamos de su sabiduría, que nos llene y sacie nuestra sed. Su conocimiento es gratis, y el nos da según la sed en nuestro interior. 

1 Pedro 3

    20 los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

 

A través de el diluvio Dios salvó la vida de Noé y su familia, Dios limpió la tierra de lo malo he hizo flotar lo bueno. El agua de Dios protege lo bueno que hay en nosotros y lo salva de en medio de lo malo. Cuando Dios nos cubre de su conocimiento, muchas cosas mueren en nosotros (por eso Jesús dijo que debemos nacer de agua) dando lugar a nueva vida, vida en orden y según la ley de Dios. Luego de el diluvio todo sobre la tierra fue nuevo. 

Así es que una vez que Dios ilumina nuestras vidas y podemos ver nuestro estado espiritual, Él abrirá nuestra mente y hará a un lado todo conocimiento erróneo que nos ha impedido llegar a donde queremos. Él nos ayudará a separar nuestros sentimientos y ha identificarlos como tales y a no confundir lo que viene de nuestro corazón y lo que viene de lo que hemos vivido en el pasado. Entreguémosle pues las aguas que hay en nuestro interior y pidámosle que el ponga orden en nuestra mente y en nuestro corazón. Que nos de su agua viva y nos ayude a permanecer junto al río de su palabra para que demos fruto a tiempo, nuestra hoja no caiga y todo lo que hagamos prospere.

Reina Valera 1960

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fotolia_2729137_s.jpg1 Corintios 6

    19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 

    20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Pueda ser, dice Pablo, que nosotros ignoramos que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, pero Satanás no ignora esta verdad y es por ello que muchas veces nos encontramos luchando con adicciones que destruyen el cuerpo como el cigarro, el alcohol, las drogas, anorexia, entre otras. 

Jesús pagó con su sangre el precio para que nosotros glorifiquemos al Padre no solo con nuestro espíritu sino también con nuestro cuerpo, con nuestra boca, nuestras manos y con nuestros hechos.

Muchos crecimos sin una base sólida debajo de nuestros pies, desconociendo a Dios, su palabra y su voluntad. La Biblia compara esta situación con una casa fundada sobre la arena; al venir los vientos y la lluvia la casa cae y queda inevitablemente en ruinas (Mateo 7:26-27).  Hermanos, no creo que sea posible glorificar a Dios si estamos en ruinas. Por esta razón Dios quiere reedificar tu vida.

Reedificar:

Volver a edificar una construcción destruida.

En lo físico la reedificación sería necesaria después de un terremoto o de una guerra. Creo que espiritualmente he atravesado muchos terremotos y muchas luchas internas.  

 Cuando Dios vino a mi vida yo me encontraba en ruinas.  Me mostró que la falta de perdón hacia aquellos que me hirieron había llenado mi vida de amargura.  La realidad era que mis temores me tenían paralizada en muchas áreas de mi vida.  Yo estaba vacía y no tenía nada que dar o compartir con otros.  Por la falta de conocimiento mi casa espiritual estaba en ruinas y sin muros y el enemigo entraba y salía a mi vida robándome la paz, el gozo y la fe. 

La buena noticia es que Dios nos ama y el viene a tu vida a quitar todo este escombro y a reedificar su casa. El viene a hacerte de nuevo.

2 Corintios 5

    17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Notemos que no dice si alguno está con Cristo, sino que dice si alguno está en Cristo: La preposición “en” connota una relación mas cercana, mas intima, connota unidad y compenetración.  Es esa relación intima con Jesús la que nos renovará haciéndonos nuevos.

Lucas 5

    36 Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.

Es importante entender que Dios no viene a parchar tu vida y que El no edifica sobre lo viejo.  El te hace completamente nuevo.

  

Cuando Jesús halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas les dijo lleno de autoridad: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.  El no se refería al templo hecho por mano de hombre, sino que El se refería a su cuerpo.  El tiene autoridad para hacerte de nuevo.  Los tres días representan muerte y resurrección en nuestras vidas.  En otras palabras tenemos que dejar de ser lo que éramos  para llegar a ser lo que Dios quiere que seamos hoy; mujeres y hombres confiados, seguros y valientes. 

Cuando Jesús le dice a los judíos que reedificará el templo en tres días, estos le contestaron: “En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú  en tres días lo levantarás?” (Juan 2:13-22).

 

Como los judíos de aquel entonces, nosotros hoy, podríamos dudar del poder de Dios sobre nuestras vidas preguntándonos si será posible que Dios nos haga de nuevo a nuestra edad o que si podrá librarnos de problemas con los que hemos luchado por años.  Para Dios todo es posible y para el que cree.  No dudemos que el que empezó la obra en nosotros la perfeccionará. 

Con la misma incredulidad contesto Nicodemo cuando Jesús le dijo:

Juan 3

    3  …  el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 

    4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

    5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 

    6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

VA: Colosenses 3:5-10 

Jesús explicó el porque tenemos que ser hechos nuevos en Mateo 9:17 cuando dijo que no se pone vino nuevo en odre viejo.

Odre:

Recipiente para líquidos que se lograba curtiendo pieles de animales, generalmente ovejas o cabras.  El odre para guardar vino recién fermentado debía ser nuevo y resistente, pues de lo contrario se dañaría, derramándose el líquido.

Mateo 9

    17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

El odre representa nuestro cuerpo y el vino al espíritu santo. Las heridas en nuestro corazón son como grietas en nuestro odre por las cuales las bendiciones de Dios se derraman.  Dios nos hace de nuevo para que podamos conservar esas bendiciones: el gozo, la paz y  el amor y para que estas nos conserven a nosotros.

Hageo 1

    6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto. 

    7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos. 

    8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

Dios les esta presentando el problema pero a la vez la solución.  El problema es que comemos y no nos llenamos, bebemos y no quedamos satisfechos, que trabajamos y no somos prosperados, el problema es que nuestro odre esta viejo. Necesitamos subir a su presencia a traer palabra y reedificar su casa para que le podamos glorificar (Como subió Moisés).

Salmos 127

   1 Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican;…

Muchas veces emprendemos proyectos sin el, y dice la palabra que sin  el nada podemos hacer. Pero también dijo Pablo en 1 Corintios 3:9 que somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Nosotros necesitamos de el y el necesita de nuestra colaboración.

Lo que le interesa a Dios hermanos es poner una buena base, lo que le interesa es edificarnos:

Efesios 2

    20 … sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, 

    21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; 

    22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

VA:1 Pedro 2:5, Hebreos 3:6, 1 Corintios 3:16, 1 Corintios 3:10

Si nuestro fundamento es Jesucristo, si escuchamos su palabra y la ponemos por obra, nuestra casa está sobre la roca y cuando descienda la lluvia, cuando vengan los ríos, y soplen en nuestra contra los vientos, no nos moveremos. Nuestra casa no caerá. VA: Mateo 7:24-25, Lucas 6:46

Ezequiel 36

    33 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas. 

    34 Y la tierra asolada será labrada,… 

    35 Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del Edén;… 

Dios quiere hacerte una nueva criatura para llenarte de su espíritu y bendecirte con su gozo, paz y amor, para que seas como huerto del Edén, para que puedas declarar con tu boca: mi copa esta rebosando.  Para que cuando comas te sacies, cuando bebas quedes satisfecha y cuando trabajes seas prosperada.  Para que puedas enfrentar con coraje toda oposición del enemigo estando siempre firme y en victoria. 

Una vez que el nos reedifica  y que eres como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.  El nos envía a otras vidas que se encuentran en ruinas.

Isaías 58

    12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. VA: Isaías 61:4

Reina-Valera 1960 

VA: Versículos de apoyo

 

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Salmos 34

    5 Los que miraron a él fueron alumbrados, 

    Y sus rostros no fueron avergonzados.

Este verso dice que si le das la cara a Dios; él alumbrará tu vida, levantará tu cabeza, y no te dejará avergonzado.  Darle la cara a Dios, es presentarte ante él desnudo.  Es cuando arrepentido le confiesas tus pecados, sin esconderle nada.  Cuando no te justificas ante él, o culpas a otros por tus errores.  

1 Juan 1

      5 … Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él.

      7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Si andamos en luz y confesamos ante el nuestras faltas, no hay pecado que Dios no pueda limpiar con la sangre de su hijo.  Porque desconocemos esta verdad, muchas veces, encubrimos ante él nuestros pecados, y cerramos nuestros corazones a su corrección.  

Juan 3

    20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

El enemigo querrá alejarte de su luz y de su corrección; culpándote, avergonzándote y haciéndote sentir juzgado por su palabra.  Me paso muchas veces en la iglesia a la que atendíamos de pequeños.  Cuando el pastor predicaba, yo pensaba:  “este sermón está excelente para mi papá” o “este sermón le cae muy bien a mi mamá”.   Jamás se me ocurrió que podría aplicarlo a mi vida.  Mi corazón estaba cerrado a recibir la luz y con ella la corrección de Dios.

Su luz no solo alumbrará nuestras cualidades, también alumbrará nuestros errores, y  nos corregirá porque nos ama, como un padre a sus hijos.  Si decides abrazar su luz y su corrección, el fruto de tu decisión será vida.  Podrás estar en su presencia para siempre, y quedarás libre de vergüenza, culpa y muerte.

Proverbios 6 

    23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz,    Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,

Si venimos a la luz; venimos a Jesús, porque Jesús el la luz del mundo.  Y dice Romanos 8:1 que ninguna condenación habrá para los que están en Cristo Jesús (Juan 8:12).  No habrá condenación para los que están en luz.

La parábola del hijo pródigo nos habla de un padre que tenía dos hijos.  El menor de ellos tomó su herencia y se fue lejos desperdiciando sus bienes y viviendo perdidamente. Cuando lo hubo malgastado todo, teniendo hambre deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.  Y Volviendo en sí dijo:

Lucas 15

    18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

    19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

    20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

    22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.

    23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta;

    24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado… 

Cuando el hijo se acerca a su padre arrepentido; el Padre no le castiga o reprocha, no le culpa o avergüenza.  Todo lo contrario; el Padre llenándose de misericordia; lo besa, lo perdona y lo viste de honra.

En esta parábola Jesús nos enseña que mientras estamos alejados de nuestro Padre viviendo en pecado, estamos muertos espiritualmente.  Pero que si nos acercamos a él, y nos arrepentimos, revivimos.  Su luz consume toda tinieblas en nosotros y nos da vida.

Juan 1

    5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hebreos 4

    16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Si nos acercamos al él encontraremos; misericordia, gracia y vida.  Como la encontró el hijo pródigo.  Si nos alejamos de él ocultando nuestros pecados; encontraremos vergüenza, culpa y muerte.

Fue el caso de Adán y Eva hermanos.  Cuando pecaron conocieron que estaban desnudos y avergonzándose se taparon con hojas de higuera.  Se escondieron de la presencia de Dios.   Cuando Dios le pregunta a Adán si ha comido del árbol del que le prohibió comer (dándole así una oportunidad para que se arrepienta ), Adán se justifica culpando a Dios por haberle dado la mujer, y Eva se justifica culpando a la serpiente por haberla engañado.  Ambos se justificaron, ambos escondieron su rostro y como consecuencia:

Tuvieron miedo

Adán y Eva fueron echados de la presencia de Dios (Muerte espiritual).

Génesis 3

    22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Fue también el caso de Caín.   Cuando Caín mata a Abel,  Dios le pregunta: (esperando que este pida perdón y se muestre arrepentido) Dónde está Abel tu hermano? Y el responde:  “No sé”, encubriendo su pecado.  Dice la palabra que como consecuencia, Caín se escondió de la presencia de Dios y que Dios echó a Caín de la tierra. 

Jeremías 23    

    23 ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?

    24 ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?

A Dios no se le puede ocultar nada.  Porque entonces tratar de encubrir nuestras faltas ante él.  Pienso que muchas veces por ignorancia, por falsas concepciones, o por temor. 

Yo, como Adán y Eva, me he escondido muchas veces de su presencia ocultando mis pecados.  Cuando tenía 18 años, estacionando el auto de mi mamá, rocé accidentalmente el foco delantero del carro de mi vecino.  Mi vecino, un señor ya jubilado, cuidaba mucho su carro.  Era un carro antiguo, pero muy bien conservado.  Al rozar el foco, se desprendió un aro plateado que lo rodeaba.  Al darme cuenta, me llené de temor, y en lugar de escuchar mi corazón, que me decía que lo correcto era dar la cara, pedirle disculpas y hacerle saber que no tenía un cinco para pagarle.  Lo que hice fue que agarré el aro, lo traté de colocar sobre el foco y me fui.  

Al día siguiente, el señor condujo su auto; como el aro no estaba pegado se desprendió por ahí, y se perdió.  Como era un carro antiguo el señor nunca pudo reemplazarlo.  Y Cada día que yo veía ese auto sin el aro plateado, me llenaba de vergüenza y de culpa y pensaba; hice mal, debí haber dado la cara, y hoy mi conciencia estaría libre de culpa y el carro tendría su aro plateado.  No es fácil; toma valor y decisión dar la cara.  Pero si lo haces, tu conciencia quedará libre de culpa y de vergüenza.

Es bien importante la actitud que tomamos hacia el pecado.  Podemos decidir “tratar” de esconder el pecado, justificándonos y culpando a otros.  O podemos decidir darle la cara a Dios; haciéndonos responsables por nuestros errores, reconociendo así la necesidad de la sangre de Cristo sobre nuestra vida.

Así mismo; si Adán, Eva y Caín hubieran reconocido sus faltas, habrían alcanzado misericordia, como el hijo pródigo la alcanzó.  

Efesios 2

    13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 

Corramos a Jesucristo, acerquémonos a la luz.  Permite que Dios sea ese Padre que con amor e infinita paciencia te corrige.  No te escondas de su presencia, no le ocultes tus faltas.  Dale la cara, déjate alumbrar para que alcances misericordia y obtengas la vida. VA: 1 Pedro 2:9-10.

Reina-Valera 1960

VA: Versículo de Apoyo

 

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fotolia_1549651_s2.jpg En muchas ocasiones la palabra nos habla de que debemos confiar en Dios y de como si Él está con nosotras nadie puede contra nosotras. Pero si no tenemos una relación con Él en la que veamos la manifestación de su poder con frecuencia, es imposible no temblar al encontrarnos en una situación difícil. 

Hace un poco mas de dos años conocí a una mujer madre de gemelos, quien ahora es una muy buena amiga mía. Esta amiga tenía alguien que le ayudaba con el cuidado de sus hijos de ocho meses en aquel entonces. Con frecuencia me comentaba sobre todo el trabajo que involucra tener gemelos y que gracias a que tenía ayuda podía realizar ciertas actividades no compatibles con bebés e incluso apartar un momento durante el día para si misma. Me encantaba escuchar los detalles de las aventuras de tener gemelos cada vez que nos veíamos sin saber que al mes de conocerla yo estaría esperando gemelos.

Cuando cumplí siete meses de embarazo, mi amiga me llamó muy contenta debido a que por medio del trabajo de su esposo se les presentó la oportunidad de irse a otro país. Ella sabiendo lo que es tener gemelos trató de convencerme, por mi propio bien, de contratar a la persona que le había ayudado a ella por mas de un año con sus hijos. Yo, que era 50% orgullo y 50% poca fe, le dije que muchas gracias pero que no tenía planeado contratar ayuda. Cincuenta por ciento orgullo porque me había auto convencido de que yo podría sola y cincuenta por ciento poca fe porque me parecía imposible poder pagarle a alguien un sueldo fijo.

El dieciocho de Mayo del 2006 me dieron de alta a mi y a dos preciosos bebés. Llegué a mi casa feliz pero muy cansada a atender a dos bebés con reflujo, a una niña de dos años que necesitaba mucho a su mamá y a un esposo que estaba casi tan cansado como yo por todas las emociones y cambios repentinos. Pasaron cuatro  meses en los cuales nunca supe que día era antes de que mi orgullo desfalleciera y mi fe se fortaleciera. Debo aclarar que tuve mucha ayuda de familiares durante esos cuatro meses, pero aun así nunca tuve tiempo de voltear a ver el calendario. 

Comencé a buscar ayuda y por varias semanas no encontré ni la esperanza de alguien interesado en cuidar gemelos. Finalmente llamé a mi amiga, quien me había aconsejado y apoyado tanto durante el embarazo, para pedirle que me ayudara a contactar a la persona que le había cuidado a sus hijos. Me dijo que lo último que había sabido de ella es que ya estaba trabajando en una oficina. Aun así decidí contactarla y preguntarle si ella conocía a alguien que quisiera trabajar. Para la honra y gloria de Dios su respuesta fue: “Acabo de renunciar al trabajo que tenía.” Al día siguiente tuve ayuda.

Isaías 65

    24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.

 

Reina Valera 1960

Antes de que yo quedara embarazada Él ya había puesto en mi camino a una amiga que me aconsejara y me apoyara durante el embarazo. Antes de que yo pidiera ayuda Él ya la había provisto.  

Hermanas, no le pongamos límites a las bendiciones que el Señor nos quiere dar. En mi caso Él me estaba bendiciendo con gemelos, y además me estaba proveyendo con los consejos y la ayuda que necesitaría. Pero había en mi un orgullo acompañado de poca fe que le decía a Dios hasta donde se podía manifestar su amor por mi y por mi familia. Esto porque yo no lo conocía como ese padre amoroso que pasa pendiente de mi de noche y de día. Esta experiencia me ha ayudado a venir ante Él sin temor de pedirle mucho. Yo lo que le pedía era fuerzas para poder cuidar a tres hijos. El lo que me quería dar era una vida plena. Démosle la libertad de ayudarnos dentro de su abundancia como padre que se goza en bendecirnos. Clamemos no por lo que creemos que necesitamos, sino por lo que Él preparó para nosotras antes de que supiéramos que lo necesitábamos. 

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fotolia_4028571_s.jpg Muchas veces he cometido el error de encontrarme en medio de una prueba y usarla como excusa para posponer el llamado que Dios nos hace a hacer su obra. No me refiero a un llamado especial, sino a los muchos llamados que Él nos hace a todos en su palabra. Como por ejemplo compartir la palabra y exhortarnos los unos a los otros a hacer el bien, visitar a los huérfanos y a las viudas, apoyarnos mutuamente, compartir, y dar ofrendas entre muchos mas.

Hubo momentos en los que las horas del día no eran suficientes para hacer todo lo que quería, en los cuales le pedía a Dios que me enviara ayuda, pero yo no estaba ayudando a nadie. En ocasiones me vi con muchas deudas y oraba por bendición económica mas yo no bendecía a nadie económicamente. A veces me sentía sola y sin fuerzas y clamaba por familia y amigos pero yo no estaba siendo familia y amiga para nadie.

Cuando no me alcanzaba el tiempo me decía a mi misma que el día que tuviera tiempo haría lo que Dios me pidiera. Cuando estaba escasa de dinero me convencía a mi misma de que estaba bien no dar a otros ya que no me sobraba. Y cuando estuve sola pensaba que el día que tuviera conocidos, ese día yo ayudaría y serviría de apoyo a otros. Pero Dios con todo su amor y su infinita paciencia me mostró que es en medio de la prueba que podemos sobresalir:

Marcos 12  

    41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

    42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante.

    43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;  

(Reina-Valera 1960)

El Señor me enseñó a no ver los tiempos de prueba como castigo, sino como oportunidades para ganarme una nueva bendición en el área que estaba siendo probada. Es cuando estamos débiles, cansadas y abatidas que le podemos demostrar que nuestro deseo de servirle es genuino y Él nos bendecirá. En este pasaje en Marcos fue la persona que menos tenía la que mas dio, porque ante los ojos de Dios no es la cantidad de lo que damos lo que cuenta sino cuanto significa para nosotras aquello que le estamos dando. Para esta viuda esas dos blancas significaban mas que cualquier cantidad para un rico. Con esas dos blancas ella podía haber comido varios días, para un rico esas dos blancas eran insignificantes.

De igual manera significa mas para Dios que yo durante un día ocupado me tome unos minutos para llamar y animar a alguien, a que lo haga durante un día que no tengo nada que hacer. Le demuestro con mas certeza a Dios mi amor por alguien si le ayudo económicamente cuando mi cuenta de ahorros está en cero a que cuando está llena.

Si en medio de la soledad me dispongo a buscar de alguien que necesite compañía y me convierto en su amiga estaré logrando mas ante los ojos de Dios a que si me quedo sentada esperando a que Dios me rodee de amistades para luego compartir. Si somos fieles en darle a Él en lo poco el nos pondrá sobre lo mucho.

Veámoslo como si a cada una de nosotras se nos ha dado una ración de grano y el grano representa todo lo que Dios nos ha dado (habilidades, salud, tiempo, dinero, fuerzas, recursos, etc.). Cada una decidirá si alimentarse con ese grano hasta que se acabe o si sembrar una parte y alimentarse con la otra mientras la parte sembrada crece y se multiplica. Si pasamos orando a Dios que nos saque de una situación y no hacemos nada por ayudar a otro en una prueba o necesidad similar es como que nos estamos comiendo esa ración de grano hasta que se termine. Pero si en medio de la prueba estamos dispuestas a ayudar a otros con ese minuto disponible, con las pocas fuerzas que nos quedan, o a compartir nuestra ración, es como que estamos sembrando parte de ese grano que se nos ha dado, y Dios se encargará de que cosechemos al ciento por uno lo que sembremos. Asegurémonos de sembrar en todas las áreas de nuestras vidas para que de igual manera cosechemos en todas las áreas.

Hermanas las cosas que Dios nos pide que hagamos en su palabra no dependen de cuanto dinero, tiempo o recursos tengamos, dependen de la disposición de nuestro corazón. Si Dios ve en nosotras un corazón dispuesto Él nos dará la oportunidad de sembrar para que luego cosechemos. Y si la oportunidad se presenta no veamos lo que no tenemos, busquemos en esa ración que a todas se nos dio y hallaremos, ya que Dios no nos pide que hagamos algo para lo cual Él no nos ha preparado. Si Dios nos pide en su palabra que hagamos ciertas cosas es porque nos quiere recompensar y bendecir a través de ellas. Dios no necesita nuestro dinero, nuestras fuerzas o recursos, Él necesita corazones dispuestos a obedecer para poder premiarlos.

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